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La edad es solo un número, se animan a asegurar algunos. Uno de ellos es Alberto Cormillot, quien hace diez meses fue padre y ahora, con 83 años, no le teme a los nuevos desafíos que la vida le ponga enfrente.
Pese a las bajas temperaturas, el doctor sale a cumplir con la cantidad de pasos diarios recomendados. Se lo ve activo, no sólo por la caminata, su actividad favorita, sino que también se lo puede ver haciendo danza aérea dos veces por semana y con sus habituales clases de tap.
Pese a que recientemente se dio a conocer su actividad, Alberto Cormillot reveló que hace 14 años arrancó: “Fue justo cuando empecé tap, a los 69. Ahí fue mi primer contacto con las danzas aéreas y me enganché. Enseguida me pareció una actividad muy entretenida y atractiva. Y era un gran desafío físico”.
“El placer que siento tiene que ver con aprender algo nuevo. Esta actividad en particular es para aquellas personas a las que les gusta enfrentar desafíos y agilizar nuevos mecanismos de aprendizaje”, comenta acerca de su hobby.
Lejos de quedarse cómodo y tranquilo con lo obtenido en la vida, el doctor no le teme a lo nuevo. Es más, si le proponen hacer algo y le interesa, no dudará en realizarlo.
“Salir de mi zona de confort es parte de mi forma de ser. No sé si tengo gracia o talento, pero sé que todo se aprende a fuerza de repetición”, aseguró en una charla con La Nación.
Vale recordar que Alberto Cormillot superó un cáncer de riñón hace tan solo cuatro meses. “Me recuperé increíblemente rápido. De hecho, en vez de estar jugando al ajedrez o estudiar actuación, como dice mi hijo, sigo haciendo tap y aéreo. La verdad es que estoy bárbaro” afirmó.
El gran objetivo de Cormillot es vivir 100 años. “Si bien hoy la expectativa de vida es de 80, también aumentó la cantidad de gente que está complicada con enfermedades crónicas. La clave está en cómo uno llegue, cómo transitar saludablemente los últimos años de la vida”, sostuvo. ¿Tendrá la fórmula para llegar?.