Este decreto, que se había dejado de aplicar tras la entrada en vigor de la nueva ley migratoria en enero de 2013, obliga a los médicos a pedir autorización para salir de la isla por motivos personales, y esperar hasta cinco años para obtener un permiso de salida definitiva.
"Esto no significa que los médicos especialistas no puedan viajar o residir en el exterior, sino que se analizarán las fechas de salida del país teniendo en cuenta el relevo de cada profesional", con el objetivo de garantizar "la accesibilidad, calidad, continuidad y estabilidad del funcionamiento de los servicios de salud", añadió el texto oficial.
La medida entrará en rigor a partir del 7 de diciembre.
En Cuba "hay muchos médicos que tenemos interés en salir y regresar, y esto nos limita y nos disgusta", declaró a la AFP una pediatra que ha visitado dos veces a su familia en Estados Unidos.