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Es un antes y un después. Es una marca que se clava con dureza al principio, que duele y genera temor, pero que se debe enfrentar y tratar. Porque el tratamiento precoz, en salud, salva vidas.
Con un diagnóstico de cáncer, llega primero el miedo, la incertidumbre, la confusión. Un “revoltijo” de pensamientos, un sacudón shockeante, del que hay que reponerse pronto para salir a flote. “Y es posible. No hay que dejarse estar”, dice María, a casi un año de recibir ese diagnóstico que trastocó su vida, a los 32 años. “Esa es mi recomendación, hay que hacerse los controles y nunca bajar los brazos”.
“Yo me dejé estar… hacía tres años que no iba al médico, y en mi familia no había antecedentes, pero me pasó. Es increíble todo lo que uno vive cuando te dan la noticia… A mí me agarró encima en pandemia si no hubiera terminado antes el tratamiento, pero ya estoy a un paso del alta”, cuenta María Namuncurá, una trabajadora cipoleña.
Ella es una paciente que tuvo cáncer de útero y tras realizarse sesiones de quimioterapia y radioterapia, se convirtió en la paciente número 100 en recibir la terapia de braquiterapia en la última etapa de su tratamiento, en Neuquén.
María tiene dos pequeños de 3 y 11 años, trabaja y asegura que no tuvo miedo porque “me agarraron a tiempo”. Debió lidiar con los idas y vueltas de obras sociales, admite, pero “por suerte estoy re bien y agradecida”. “Si Dios quiere, todo va a quedar en un mal recuerdo”.
Antes, hace apenas unos años, una década, la palabra cáncer era sinónimo de muerte, admiten los especialistas en oncología y coincide la instrumentadora y enfermera, Laura Aguirre, que trabaja día a día en la asistencia de pacientes en el Centro Oncológico Integral (COI). “La carga de lidiar con un cáncer es fuerte, en general lo relacionan con la muerte automáticamente, y hoy no es así”, resalta Laura.
Los tratamientos y avances científicos y médicos han modificado esta realidad y en la actualidad los resultados son alentadores.
“Es una frase muy dura y nosotros queremos tener un concepto disruptivo. Porque decir ‘el cáncer mata’ es cuando no hay un acceso de los pacientes a los tratamientos. Nosotros queremos romper ese paradigma permitiendo que todos los pacientes puedan acceder a todo tipo de tratamientos, con la mejor tecnología y el mejor recurso profesional, que normalmente eran exclusivos para Europa o Estados Unidos. Y queremos llevar esto, ponerlo a disposición de todos, no solo en la Patagonia, sino en todo el país y Latinoamérica”, explicó el físico médico y referente del Centro Oncológico Integral (COI) de Leben Salud.
En Neuquén donde se incorporó hace exactamente un año el Servicio de Braquiterapia se cumplieron los primeros 100 tratamientos de pacientes con cáncer de cuello de útero. La aplicación de nuevas técnicas multiplica las posibilidades para una adecuada atención.
“El servicio comenzó en 2019 con la primera paciente y fue un largo camino en el cual fuimos mejorando la técnica. Se emplea Braquiterapia de Alta Tasa 4D, algo que no existía en la Patagonia. 4D quiere decir que usamos imágenes de resonancia 3D durante todo el proceso (previo y durante el tratamiento para visualizar la evolución del tumor); en un principio el camino fue con tomografía 3D, y con el tiempo, incorporamos las imágenes de resonancia magnética nuclear”.
A lo largo del último año, pese a la pandemia, “logramos evolucionar y logramos llegar a los primeros 100 casos tratados con muy buenos resultados”, indicó el especialista.
El enfoque principal hasta el momento, en este servicio, es la atención de cánceres ginecológicos, pero se prevé ampliar su uso “con aplicadores especiales que se prevé adquirir para otras terapias más complejas. Ya estamos analizando otros tipos de lesiones que se pueden tratar como de piel, cabeza y cuello, lengua, labios y estamos en la etapa de investigación y desarrollo para la implementación de nuevas técnicas utilizando esta tecnología”, anticipó Ruggeri.
Estos avances y logros convirtieron al COI en un Centro Educador mundial en Braquiterapia a partir de su integración con BrachyAcademy, una academia internacional que permitirá la formación de especialistas de todo el mundo en esta técnica en particular.
El COI realizó los primeros 100 tratamientos de braquiterapia: ¿en qué consiste?
La braquiterapia es un tipo de radioterapia que se administra desde el interior del cuerpo para detener el crecimiento del tumor o encogerlo. Funciona "desde adentro hacia afuera".
¿Cómo funciona?
Colocando una fuente de radiación directamente en el interior del cuerpo o junto al tumor canceroso.
Esto permite que la radiación se dirija con precisión para garantizar que el tumor reciba la dosis más eficaz para destruir las células cancerosas.
“Es un enfoque personalizado, adaptativo que se denomina IGABT (Braquiterapia adaptativa guiada por imágenes, de sus siglas en inglés)”, explicó Ruggeri, que reduce el riesgo de cualquier daño innecesario a los tejidos y órganos sanos cercanos al tumor.
Luego de la prescripción médica, los físicos médicos planifican el tratamiento, mediante el uso de software de computadora, para determinar cómo y dónde se debe administrar la radiación en el cuerpo. Para esto se emplean aplicadores especiales que ha colocado el médico radioterapeuta.
“Hacemos el tratamiento a nivel de máxima de calidad europea. Realizamos un estudio de resonancia magnética nuclear previo a la radioterapia externa y otro pos radioterapia externa y previo a braquiterapia. Esto conlleva a que el médico puede ver la evolución del tumor y con esta información definir mejor el tratan adecuado a cada paciente”.
“Es un sistema basado en procesos -amplió el físico médico-. Lo que nosotros llamamos trazabilidad, que es el seguimiento personalizado de cada una de las etapas del tratamiento del paciente. Para eso es necesario tener un sistema muy confiable. Combinación de braquiterapia de alta tasa con cobalto con Mosaiq Brachy como sistema de registro y verificación, uno de los primeros en el mundo en implementarlo”.
“Cuando las pacientes nos mandan mensajes y nos dicen nos curamos… es una alegría enorme”
Laura Aguirre, instrumentadora y enfermera.
“Nuestra labor no es solo hacer un seguimiento a las pacientes, se las evalúa, se charla mucho con ellas para ver cómo se encuentran anímicamente, porque ellas se venían haciendo quimioterapia y radioterapia. Este el último paso en el tratamiento del cáncer”.
“Para mí esta tarea es muy satisfactoria. Ingresan con mucho temor, miedo, dudas y nos preguntan cómo es el tratamiento. Y cuando empiezan se van bien: ‘pensábamos que era peor, nos dicen, no dolió nada chicas'”. Son tres sesiones ambulatorias.
“Nos llegan los mensajes y es gratificante. Nos dicen Dios las bendiga, fueron nuestros ángeles cuando estuvimos ahí. Y cuando nos mandan mensajes y nos dicen nos curamos … es una alegría enorme”.
“Nosotros estamos las 24 horas…”
Liliana Beatriz Currumil Martínez, enfermera.
“Yo amo lo que hago y realmente tenemos un equipo en el COI donde se trabaja muy bien. Por eso, podemos desarrollar nuestra labor que es de mucho acompañamiento, por lo general nosotros estamos 24 horas… a la hora que llamen las pacientes para ayudar en lo que está a mi alcance”.
“Empecé hace un año en Braquiterapia y conocí a 98 de las 100 pacientes que se han atendido. Siempre tratás de sacar lo mejor porque el mayor porcentaje sale bien y esto les da esperanza a las pacientes”.
Marcela Cebile, médica radioterapeuta
“Estamos muy orgullosos de haber llegado a nuestra paciente número 100. La radioterapia juega un rol fundamental en aquellas pacientes con diagnóstico de tumores ginecológicos, ya sea como tratamiento radical o adyuvante (luego de la cirugía). La braquiterapia puede ser utilizada de manera exclusiva o complementaria a la radioterapia externa con el objetivo de escalar dosis en la zona del tumor o de mayor riesgo de recaída local.
El COI es el primer centro en la Patagonia en realizar braquiterapia de alta tasa de dosis (HDR) con técnica IGABT. El procedimiento consiste en colocar un aplicador en la cavidad uterina o vaginal (dependiendo del caso), adquisición de imágenes con resonancia, contorneo de volumen a tratar y órganos a proteger, planificación del tratamiento y por último se conecta el aplicador al equipo que contiene la fuente radioactiva para administrar la dosis prescripta.
Este tipo de braquiterapia es beneficioso en muchos aspectos: es un tratamiento ambulatorio, se lleva a cabo bajo anestesia, la resonancia nos permite contornear con precisión los volúmenes de interés y de esta manera lograr una planificación más precisa consiguiendo optimizar la dosis en el volumen de tratamiento con reducción de dosis en órganos a riesgo, el aplicador debe estar colocado menos tiempo, lo que es más cómodo para la paciente y reduce el riesgo de desplazamiento del mismo, evitando que aumente la dosis en los órganos adyacentes (vejiga y recto). El tratamiento se administra en minutos a diferencia de otras técnicas donde la paciente debe estar internada y aislada por varios días.
Es imprescindible, para llevar a cabo nuestra tarea, contar con un equipo multidisciplinario compuesto por médicos radioterapeutas, físicos médicos, anestesistas, enfermeras, técnicos en imágenes y personal administrativo”.
Joaquín De Brida, físico médico
“100 pacientes es una marca que demuestra que el trabajo y esfuerzo invertido han dado resultados. Como físico médico resalto que desde un principio hemos dado gran importancia a la descripción de procesos y procedimientos, y a la logística de las tareas que involucran al tratamiento en sí, y que finalmente son indicadores de un tratamiento de calidad entregado en tiempo y forma”.
Gabriela Gudiño, médica Anestesióloga (Mat Nqn 2983).
“Con respecto a Braquiterapia todas nuestras pacientes reciben anestesia general para un correcto examen ginecológico y elección del aplicador a utilizar para realizar la Braquiterapia. Cuando el procedimiento termina, empieza a recuperarse y manteniendo la paciente sin dolor hasta que el procedimiento, que dura aproximadamente 2 horas y media. Esto se realiza durante tres días, lo que me permite interactuar durante ese tiempo con la paciente, algo a lo que los anestesiólogos por lo general no estamos habituados por lo que aprendí a estrechar lazos y contenerlos, siendo esto lo más gratificante”.