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Daiana Velovich, la joven neuquina que batalla contra una rara enfermedad y había perdido casi la totalidad de la visión, logró operarse con éxito en Buenos Aires y pudo mirar de nuevo el rostro de su hijo Valentín. Tras su entrevista en LMN, miles de personas colaboraron para pagar su cirugía y no quedar ciega. Emocionada, agradeció el acompañamiento de la gente y contó que, “en el quirófano, me emocioné cuando vi de nuevo la luz y nos pusimos todos a llorar”.
“El cielo es hermoso y Daiana pudo verlo. Un millón y medio de gracias a todos”, escribió la familia de la joven en la página de Facebook con la que iniciaron la campaña para reunir 14.500 aportes de cien pesos y pagar la operación, que sólo se podía hacer en Capital Federal.
Hoy, ella, su nene y su mamá permanecen en Buenos Aires, mientras le realizan los controles necesarios antes de regresar a Neuquén. Una vez en su casa, deberá continuar con seis meses de recuperación para “aprender a ver de nuevo” tras una oscuridad de siete meses, desde que en enero empezó a disminuir la sensibilidad de su ojo derecho, el único que permanecía activo.
A Daiana le diagnosticaron la enfermedad de Von Hippel-Lindau a los 13 años. Es una patología poco frecuente que produce tumores en el cerebelo, riñones, páncreas, oído y otras partes del cuerpo. Cuando cumplió 15, perdió la visión del lado izquierdo y se ha sometido a innumerables cirugías para mejorar su calidad de vida.
En enero, empezó a deteriorarse su ojo derecho y se estaba quedando ciega. La obra social no le autorizó otra operación y, sin bajar los brazos, inició una campaña para reunir el millón y medio de pesos que necesitaba. El 15 de julio, contó su historia en LMN y, en menos de una semana, consiguió los fondos. También hubo una empresa local que la ayudó con los pasajes y la estadía en Buenos Aires.
“Fue una locura todo lo que viví; es la primera vez que entro en un quirófano tan tranquila, con tanta paz, porque sentí que todos estaban ahí, sosteniéndome, aunque sean personas que no conozco”, relató conmovida.
Dijo que le interesa “que la gente que se enteró de mi historia por el diario sepa que salió todo bien y se pongan contentos también, porque muchos me llamaban y preguntaban”.
“El día de la operación, lloraba hasta la enfermera porque yo gritaba que podía ver; ahí, en el quirófano, me emocioné cuando vi de nuevo la luz y nos pusimos todos a llorar”, relató.
Indicó que ahora inició una vida nueva “y mi hijo Valentín me dice que parezco una niña porque me sorprendo de todo, de ver un auto, un color; con tantos meses, ya había perdido la costumbre de cómo se veían esas cosas”.
Daiana estuvo muy cerca de quedar ciega de manera permanente. Al momento de operarse, apenas percibía una luz si estaba muy cerca del ojo. El doctor que atiende su caso le había advertido que, el día que perdiera ese mínimo estímulo, ya no habría nada por hacer.
Señaló que, aunque otros se hubieran dado por vencidos, ella mantuvo la esperanza por su familia y porque aprendió a vivir con esta lucha que le puso enfrente el destino. Comentó que ya no se queja por lo que le pasó, “sino que voy de la mano con mi enfermedad y no la llevo a la rastra”.
Añadió que está ansiosa por recuperar la actividad que tenía antes, pero el médico le aconsejó “que tome las cosas con calma, sin esfuerzo, y por eso tengo que descansar, cuidarme e ir de a poco”.