La familia Olave había desembarcado en la localidad hacía un año, proveniente de Neuquén, y se instaló en el barrio 140 Viviendas, en una casa amplia donde estaba todo el equipo de fútbol casi a diario.
"Mis compañeros me ayudan mucho, con alimentos, con dinero. Uno de ellos se enteró que uno de los chicos no tenía zapatillas para jugar, no lo pensó un segundo y le compró unos botines".Adrián Olave. Policía y DT de Los Pumitas, la escuelita de fútbol infantil de Senillosa
Olave no la dudó: "Junto a mi esposa y mi suegro alquilamos un pequeño predio para entrenar a los chicos y, con el paso de los días y las semanas, vimos que venían más chicos a querer jugar", contó el efectivo a LM Neuquén mientras su hijo lo miraba con un brillo particular en sus ojos.
En la localidad, la iniciativa tuvo muy buena recepción y cuando el grupo superaba los 30 chicos, el policía retirado Roberto Jara y el actual director de Seguridad Personal Héctor Cortez se calzaron el conjunto de gimnasia y comenzaron a entrenar a los jóvenes. Así, Los Pumitas tuvieron sus primeros partidos amistosos.
"Sólo una condición primordial les pusimos a los chicos: si querían jugar, tenían que tener un buen rendimiento en la escuela, y nos empezaron a traer el boletín con las notas", contó Olave.
Con el paso del tiempo surgió otro episodio natural que les dio una vuelta de tuerca a Los Pumitas.
"Los chicos esperaban para ir a entrenar y Adrián me pidió que les hiciera un té. A partir de ahí los pibes venían a casa y me pedían la (galletita) Mediatarde", recordó Cecilia Tabarez, la esposa del policía.
Para que toda la labor no recayera sobre la familia Olave, varios vecinos se sumaron de forma voluntaria y le terminaron dando forma al merendero por el que martes, jueves y sábados pasa un centenar de chicos.
"Darles una merienda y entrenarlos hace que los chicos se sientan contenidos, no estén en la calle sin nada que hacer y además desarrollen valores por sobre todas las cosas", concluyó Olave.