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Lo que parecía un sueño para los chicos de la Escuelita de Fútbol Sacachispas de Toma Norte, este martes por la mañana se convirtió en realidad. Tras quince horas de viaje en colectivo la alegría de 28 chicos de entre 9 y 15 años estalló en la playa de Chapadmalal cuando por primera vez se metieron y disfrutaron del mar.
“No los podíamos sacar del mar, era imposible , incluso algunos chicos se metieron con ropa y todo”, expresaba eufórico a LMNeuquén por teléfono Edgardo Inda, un comerciante neuquino que en 2019 creó la escuelita de fútbol en esa zona del oeste de la ciudad con el objetivo de ofrecerles un lugar recreativo y alejarlos de los peligros de la calle. Junto a Edgardo viajaron el profesor de la escuelita Francisco Gómez; Mari, quien durante la semana es la encargada de preparar la merienda que le brindan a los chicos cuando asisten a practicar, y cinco padres.
Edgardo comentó que desde que puso en marcha la escuelita de fútbol tenía, entre varios objetivos, que los chicos conocieran el mar. “Y acá estamos disfrutando con ellos de este sueño”, destaca. Entusiasmado, el comerciante de 66 años cuenta que en ocasión de la visita del ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matias Lammens, en noviembre del año pasado a Neuquén, le acercó una carpeta con el proyecto y la historia de la escuelita de fútbol, de las dificultades económicas que atraviesa la mayoría de las familias de la zona y el pedido para que los chicos pudieran realizar un viaje a Mar del Plata a fin de conocer el mar. “Lammens recibió la propuesta y unos días después nos llamaron del ministerio para confirmarnos que iban a ayudarnos para realizar el viaje", explica.
“No los podíamos sacar del mar, era imposible , incluso algunos chicos se metieron con ropa y todo”, expresó Edgardo Inda, el comerciante neuquino que en 2019 creó la escuelita de fútbol Sacachispas en Toma Norte donde además de practicar tres días a la semana les brindan una merienda.
A partir de ese momento, “nos pusimos en campaña para organizar rifas con el objetivo de recaudar dinero para solventar los gastos que implicaba el viaje y para la compra de elementos para los chicos desde los barbijos hasta bronceadores", describe.
Además de disfrutar del mar, los chicos realizarán hasta el 14 de febrero, día en que regresarán a Neuquén, una serie de actividades recreativas y deportivas organizadas por el ministerio de Turismo y Deportes. Entre las actividades programadas tienen previsto hacer una caminata guiada por la unidad turística de Chapadmalal, jugar partidos de fútbol tenis, beach vóley, participar de un torneo de penales en la playa, diversos juegos en la arena y de búsqueda, y espectáculos con payasos y obras de teatro infantil.
“Los chicos van a tener un montón de actividades para hacer, incluso les van a enseñar surf. Estamos muy entusiasmados con esta posibilidad que pudimos darles y disfrutar junto a ellos”, comenta Inda.
Sacachispas funciona en un predio de tierra en Rodhe y Lago Puelo en pleno corazón de Toma Norte. Al lugar concurren más de 60 chicos y chicas de 6 a 15 años tres veces por semana, provenientes de distintos barrios aledaños a la Toma Norte para practicar fútbol pero además reciben una merienda. “Encontré lo que me gustaba que es ayudar a los chicos”, dijo el hombre. Quienes lo conocen saben de su espíritu solidario, de su obsesión permanente por brindarle una ayuda a quienes más lo necesitan. Es que como expresa Edgardo "nunca me gustaron las desigualdades".
“Yo sé que no les puedo cambiar la vida a estos chicos, ni a sus familias; pero les doy momentos de alegría. El fútbol es una excusa para juntarlos y para que no estén deambulando sin hacer nada en las calles. Son chicos de familias de bajos recursos con muchísimas dificultades y limitaciones", explicó el año pasado en una entrevista con este diario.
Recuerda los inicios de la escuelita cuando junto con el profe Francisco trazaban las líneas de la canchita en un lote que estaba desocupado y de esa manera se empezaron a acercar chicos de Toma Norte y de barrios cercanos.
El martes, algunos de estos chicos que se arrimaron a esa canchita poblada de tierra y piedras disfrutaron con desbordante alegría darse los primeros chapuzones en el mar.