"Nos destruyeron las puertas, las camas, estuvimos retenidas hasta las 4 de la mañana y no encontraron ni víctimas de trata ni droga. Es inaudito que las mujeres que desempeñamos esta actividad tengamos que sufrir violencia institucional cotidianamente por no tener una Ley que nos ampare y garantice nuestros derechos", dijo Teresa Godoy, Secretaria General de Ammar Neuquén.
Desde la Asociación difundieron una serie de fotos donde puede verse la puerta de ingreso rota y las camas y muebles tirados.
Godoy explicó que las mujeres afectadas pertenecen a la asociación Ammar y que su trabajo no constituye un delito: "la no distinción entre trata y trabajo Sexual en la Ley de trata hace que todas seamos vistas como víctimas y habilita la vulneración de nuestros derechos. Nuestro trabajo no
es un delito pero nos tratan como si cometiéramos uno", explicó.
Tras el hecho, exigieron que se apruebe una ley para crear un registro único de Trabajadoras Sexuales que dependa del Ministerio de Trabajo para que la entidad pueda controlar el ejercicio de la actividad de forma voluntaria y que, de esta forma, puedan acceder a una obra social y jubilación.