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Denuncian su calvario, pero quedan desprotegidas

Violencia de género. Faltan políticas de contención a las mujeres.

Agustina Benatti

policiales@lmneuquen.com.ar

“No queremos ser el próximo femicidio”, escribió Jesica en un papel y lo pegó frente a las oficinas del Poder Judicial durante una de las tantas veces que fue, tras denunciar a su ex pareja por violencia de género. Por haberlo experimentado en carne propia, está convencida de que la lucha continúa después la denuncia. El objetivo es combatir la desprotección estatal y la falta de asesoramiento de los organismos a los que acuden las mujeres que sufrieron violencia de género.

La primera vez que denunció a su ex fue en 2015, pero su paso por tribunales y comisarías no terminó hasta el año pasado, cuando logró que su agresor dejara de molestarla. Jesica siguió yendo para acompañar a otras mujeres víctimas de violencia machista.

De acuerdo con los informes realizados por el Observatorio de Violencia Contra las Mujeres de la provincia del Neuquén, en el primer semestre de 2017, un total de 5365 mujeres requirieron intervención institucional ante episodios de violencia de género. Esto significa que en seis meses, más de 5 mil neuquinas recurrieron a comisarías, hospitales y al Centro de Atención a la Víctima para solicitar ayuda. De ese número, el 66,7 por ciento fueron radicadas en el departamento Confluencia (ver cuadro).

Si bien las estadísticas funcionan a modo de radiografía de la situación de las mujeres en nuestra provincia, es un dato parcial ya que detrás de los números hay muchas que no se animan a denunciar. “Aquellas que no han manifestado situaciones de violencia en alguno de estos organismos conforman lo que se conoce como ‘cifra negra’”, afirmó Iván Benzaquén, integrante del Observatorio.

Jesica podría haber sido parte de esa cifra desconocida, pero ver a sus hijas en la calle luego de que su ex, quien aún se desempeña como policía neuquino, las desalojara le dio la fuerza necesaria para poder denunciarlo.

Jesica, sobreviviente de violencia de género por parte de su ex pareja, un policía.
Jesica, sobreviviente de violencia de género por parte de su ex pareja, un policía.

“Antes de eso, había pasado un hecho gravísimo y que yo en su momento no lo denuncié porque creía que íbamos a estar a salvo si él se iba de la casa. Amenazó con el arma cargada a mi nena que tenía tres años y yo me tiré arriba de ella”, confió Jesica a LM Neuquén. Incluso, al ver en perspectiva la relación que mantenía con su ex, notó que no sólo había sufrido violencia física, como el día en que él intentó asfixiarla, sino también psicológica y económica.

“Muchas van solas, no las atienden y se vuelven a la casa con el tipo porque no les queda otra”, afirmó Jesica. Esta situación que enfrentan las víctimas se ve agravada por la realidad de que en Neuquén sólo existen dos casas refugio.

En este punto, los movimientos de mujeres funcionan como redes de contención. “Lamentablemente nos ayudamos entre nosotras porque a veces te dan mil vueltas o no te informan del todo”, sostuvo.

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Los números son alarmantes. En promedio, de enero a junio de 2017 hubo 26 denuncias por día en toda la provincia, y los datos preliminares del segundo semestre se encaminan al mismo resultado. Sin embargo, el problema radica en qué sucede con ellas a posteriori.

Por ejemplo, la línea provincial 148 brinda información y asesoramiento legal, pero luego no hay un acompañamiento a través de políticas públicas concretas para las mujeres cuya situación es urgente y requiere de medidas efectivas.

26 denuncias por día se radicaron en la provincia en el primer semestre de 2017.

"Sin presupuesto no hay Ni una menos"

Julieta Katcoff. Trabajadora social, integrante de la Secretaría de las Mujeres del Hospital Castro Rendón

Las cifras de la violencia contra las mujeres se acrecientan en número, brutalidad y regularidad. Esta realidad nos duele y nos impulsa a denunciar al Estado y a los gobiernos como los responsables de legitimar y reproducir permanentemente los mandatos sociales de opresión que recaen sobre nosotras. Por eso, aunque el femicidio cobre en las noticias nombres singulares, es un engranaje en la maquinaria de violencia contra las mujeres, cuya finalidad no es apenas la muerte de las víctimas, sino el disciplinamiento de las sobrevivientes. Mientras las cifras de denuncias por violencia machista crecen, en la Legislatura provincial siguen sin tratar el proyecto que presentamos desde el PTS-FIT sobre un plan de emergencia contra la violencia hacia las mujeres con acciones mínimas que permitan, al menos, ser un paliativo para tanto sufrimiento. De cara al Paro Internacional de Mujeres, el 8 de marzo, las mujeres debemos seguir, mediante la organización y la movilización, exigiéndole al Estado estas medidas.

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