Más de 500 periodistas dijeron presente en la última práctica abierta de la Albiceleste.
Unos 500 periodistas de todo el mundo se acercaron este martes al mediodía de los Estados Unidos a la última práctica de la Selección Argentina en Atlanta, donde el campeón del mundo se enfrentará a Inglaterra, su rival por las semifinales del Mundial 2026.
El centro de entrenamiento de Atlanta United se pobló desde temprano. Las cuatro zonas dispuestas para la atención a la prensa al borde del campo se abarrotaron de inmediato. Sentados en un banco pegado al vestuario, Lionel Messi y Rodrigo De Paul parecían abstraerse del clima que rodea al clásico que encararán contra los ingleses este miércoles. Entre charlas y risas, los referentes de la Scaloneta se sorprendieron de la cantidad de medios que se acercaron a la práctica.
Gonzalo Montiel, Alexis Mac Allister y el propio De Paul fueron los elegidos para conversar, vallas de por medio, sobre el duelo que se viene. "Un partido de fútbol", según la línea que intentó bajar el entrenador Lionel Scaloni. En los 15 minutos abiertos, se vieron juegos con pelota, la activación a cargo del preparador físico Luis Martín y un ejercicio con arcos chiquitos.
Tal como suele hacer en los inicios de los trabajos, el DT repartió más de 10 pecheras para jugadores de campo. En este caso, a los habituales titulares se sumaron Exequiel Palacios, Giuliano Simeone y Nico González. Justo cuando empezaban a caer las primeras gotas de lluvia y los futbolistas se divertían con el loco, llegó el momento de abandonar el lugar. Ya sin periodistas presentes, seguramente Scaloni aprovechó para ajustar los últimos detalles de cara a la semifinal.
El trascendental cruce de este miércoles, entre Argentina e Inglaterra, tendrá paralizado al público de ambas selecciones y de gran parte del planeta. Se verán las caras por las semifinales del Mundial 2026 en Atlanta en un duelo futbolístico que tiene diferente connotación para los dos equipos.
"Para nosotros, no creo que sea importante evocar la historia, porque no tiene nada que ver con nosotros y no nos va a ayudar. Sabemos que la historia es una parte muy importante de la cultura argentina, y que les da un impulso extra, lo cual es comprensible, pero no nos ayuda. Venimos a jugar un partido de fútbol", comenzó diciendo Thomas Tuchel.
El técnico alemán habló con la prensa en el día previo al encuentro y añadió que "habrá altibajos a lo largo del partido, momentos en los que cambie el impulso, y se sentirá como un viaje en montaña rusa lleno de subidas y bajadas. Eso es lo que esperamos, y eso es para lo que estamos preparados".
"Espero un encuentro intenso y cargado de emociones, y considerando el estilo de ambos equipos y lo que está en juego, me sorprendería si fuera un partido tranquilo. Estamos felices de enfrentar este desafío, y lucharemos con todo lo que tenemos", agregó.