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No deja de sorprender cómo Cipolletti llegó a tener un partido límite, desde la connotación más negativa de la palabra, tan temprano en la temporada. Jugó solo nueve encuentros, pero apenas ganó dos y el nivel está muy lejos de lo esperado.
El duelo del miércoles a las 20:30 contra Sansinena puede marcar el último partido del DT Christian Lovrincevich, ya sea por decisión dirigencial o propia. Algunos en el ambiente futbolero de la región se arriesgan a decir que el entrenador no seguirá pase lo que pase y ni una victoria cambiará la ecuación.
Más allá de las teorías que circulan, es evidente que el momento es muy delicado y hay muchos hinchas que resisten al DT.
Desde aquella derrota con Sol de Mayo en La Visera se empezó a hablar de los problemas del equipo. Ese día el local hizo méritos para, por lo menos, no perder. Sin embargo, la falta de contundencia y la fragilidad defensiva en una de las pocas veces que le llegaron, se pagó carísimo.
Tras la levantada en el juego contra Olimpo en Bahía Blanca (empate 1-1), los fantasmas de una mala campaña reaparecieron con la derrota 2-1 en Nicanor Otamendi el último sábado frente a Círculo Deportivo. Si bien reaccionó con la igualdad de Favio Cabral en la primera parte, después del segundo tanto rival no encontró respuestas y volvió a perder con el último. Ese hecho estadístico es uno de los más simbólicos en la gestión Lovrincevich. Perdió dos veces con el último: Sol era colista cuando lo venció en La Visera y Círculo también, hasta que lo derrotó el sábado.
Más allá de lo que pase con el técnico, con seis partidos sin triunfos y 8 puntos sobre 27, el Albinegro necesita una victoria que lo levante rápido. Que la fase regular tenga 36 fechas no significa que pelear abajo no sea una posibilidad.