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El pintor cipoleño que se parece al ídolo le cuenta a LM Cipolletti detalles del cara a cara con el crack al que le hizo un regalo especial.
Sergio Caffarena tiene cierto parecido físico con Edison Cavani. Algunos incluso le dicen, justo a él, que son "un calco". Por ello confiesa con picardía a LMCipolletti “no me di cuenta de ir a verlo con el pelo suelto, así salíamos igualitos en las fotos”.
Se refiere al momento soñado con el delantero uruguayo que el reconocido pintor cipoleño, fana de Boca si los hay, protagonizó el pasado viernes en la previa al cotejo de un día más tarde ante Aldosivi, por la Liga Profesional.
Partido que resolvió otro atacante charrúa, Miguel Merentiel para la victoria xeneize por 2 a 1 pero ojo que su compatriota Cavani también tuvo premio: el bello cuadro que le regaló el destacado artista de nuestra ciudad.
Quien en la charla con este medio repasa los detalles de ese encuentro inolvidable con una estrella del fútbol internacional.
Y pensar que todo surgió con un desafío que, en medio de chicanas se armó con sus compañeros de River en el marco del torneo comercial Don Pedro.
“Cuando comenzaron los rumores de que Cavani iba a venir a Boca, los gallinas del equipo de los sábados me ninguneaban con que no me ilusionara, que era imposible. Justo en ese momento se me ocurrió la idea de decir, bueno si llega a firmar con Boca lo pinto y se lo llevo, se lo entrego en mano y les cierro la boca a todos ustedes”, explica entre risas quien ya retrató a varias figuras del fútbol -ver más abajo-.
“Cuando se confirmó el fichaje, pasaron un par de sábados y volvimos a encontrarnos con los muchachos: uno de la contra me dijo resignado, ‘bueno vas a tener que pintarlo’ porque ya firmó. Justo estaba en proceso el cuadro del defensor Lisandro Martínez con la Copa del Mundo -también le dedicó uno con la Copa América-, así que no bien terminé comencé con el de Edison”, amplía con el pecho inflado.
En un principio, el ex jugador de Cipolletti, Dario Giovanini, quien es oriundo de Salto, Uruguay como el astro, ofició de nexo y le hizo los contactos.
“Lo representaba el hermano de Cavani, así que me ayudó. Eso fue hasta el año pasado porque este jugador ya se fue de la ciudad y perdimos el vínculo”, recuerda quien empleó cuatro meses y medio para culminar el cuadro, que realizó “al óleo y con pincel, tipo hiperrealista”.
No obstante, “estuve cerca de llevárselo a fin de año, que ya lo tenía terminado”. Por entonces, un resultado adverso lo hizo cambiar de planes: “Justo Boca perdió por la Copa Argentina con Vélez y entendí que no era el momento adecuado así que desistí”.
Pero Sergio iba a tener revancha como el héroe azul y oro cuando desperdicia una chance y al rato convierte: “Ahora decidí viajar este fin de semana. Fui por mi cuenta pero a través de la peña de Boca de Neuquén conseguí entradas para el partido, agradecido a Mario Laffite y toda la banda”.
La entrega requirió de mucha paciencia y esfuerzo. “Me instalé el viernes a la mañana en Buenos Aires, sabía que entrenaban en el predio de Ezeiza y fui hacía allá. Primero se lo di a la gente de prensa, que se lo acercó al jugador. Pero yo quería charlar con él. Después de 4 horas de espera al rayo del sol que salieran los futbolistas de Boca, en verdad de cinco porque él es el último en salir, se me dio”, celebra Caffarena
Y luego revela detalles del ansiado encuentro con el Matador: “Cuando salió del predio en su vehículo, paró frente a mí, super amable, me dijo ‘ya me entregaron el cuadro, no te preocupes, muchas gracias’. Se bajó de la camioneta, me aseguró que le encantó la obra, le fui explicando parte por parte la composición. Me firmó la camiseta, charlamos un ratito, nos sacamos fotos… Fue una experiencia espectacular, la espera valió la pena”, destaca reconfortado. La pieza mide 60 por 90 centímetros y el goleador prometió darle un lugar de privilegio.
El barrio donde nació la leyenda Benito Quinquela Martín conoció así a otro pintor de fuste. Cavani quedó con la boca abierta. ¡Dibuje, maestro!
El artista radicado en Cipolletti ya había retratado dos veces al crack de la selección argentina, Licha Martínez -es de su misma ciudad entrerriana natal-, también a las figuras locales que triunfan en el fútbol grande como Tuti Del Prete y Ezequiel Centurión, entre otros.
“Lo que más hago son pinturas al óleo con espátulas, de personajes comunes, no famosos y de paisajes o lugares que me llaman la atención, de sitios que visito”, comenta aún emocionado por el cara a cara con Cavani.
“¿El gol que más grite del uruguayo? Todos pero en especial el primero porque no se le venía dando. Me quedé esperando ese día a que se colgara del alambrado como su tocayo Sergio Daniel Manteca Martínez, que era su ídolo, pero no lo hizo, luego sí”, señala.
Bostero de ley, por último recuerda una situación ligada a su apellido que de algún modo lo emparenta aún más al xeneize.
“La hinchada de Boca se llama número 12 por un personaje, el Toto Caffarena, que acompañó a Boca en la primera gira internacional que hizo un equipo argentino por Europa. El hizo de hincha, utilero… Tiene mi mismo apellido, no podía ser de otro equipo yo entonces jaja. Su papá incluso escribió el himno del club”, culmina el artista.
La suya con Cavani, una historia color… ¡azul y oro!