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De las genialidades de Paredes y Merentiel a la desidia de Villa y Valencia: Boca se quedó corto ante San Pablo

El xeneize ganó 1 a 0 en la ida de cuartos de final de la Copa Sudamericana y la serie se definirá en Brasil.

Un pase sin tocar la pelota para armar la jugada clave. Un control distinguido para definir- en dos tiempos- y anotar el único tanto del partido. Leandro Paredes y Miguel Merentiel tuvieron destellos de genialidad, para un Boca que volvió a pagar la falta de contundencia y ganó 1 a 0 en un partido donde fue claramente superior.

Las virtudes de ambos contrastan con los pésimos ingresos de Sebastián Villa y Enner Valencia, que exasperan al mismo público que los dos antes mencionados entusiasman.

Después de un mal primer tiempo, donde se notó la ausencia de Milton Delgado y el rival tuvo dos chances claras, el equipo del Vasco Arruabarrena se plantó en campo rival y dominó a San Pablo, en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana.

Para lograr la diferencia, fueron claves su jugador diferente y su mejor delantero de los últimos años, que al mismo tiempo es la compra más destacable de la gestión Riquelme.

Luego de un pase de la derecha al medio de Leonel Flores, Paredes abrió las piernas para engañar a los volantes del conjunto brasileño y dejar a sus compañeros con la cancha de frente.

Paredes es un futbolista por el que vale la pena pagar la entrada o sentarse frente al televisor.

En vez de tirar un centro más de tantos, Lautaro Blanco eligió seguir la sucesión de pases y el control excelso de Merentiel le permitió tener el margen de definir al gol sin marca, incluso después de que el arquero le tapara el intento en primera instancia.

Montero tuvo tres tapadas clave y cada vez se lo ve más seguro. Facundo Herrera volvió a jugar bárbaro con apenas seis partidos en primera. Leandro Lozano y Tomás Belmonte levantaron en el complemento al ritmo del equipo.

Flores y Alan Velasco, de muy buen segundo tiempo, pudieron ampliar la diferencia, pero este Boca tiene serios problemas para plasmar en el marcador lo que ofrece desde el juego.

Para colmo, lo que entra desde el banco, en vez de potenciar, limita ambiciones.

El contraste

Las apuestas por Sebastián Villa y Enner Valencia son dos de los tantos plenos que jugó Riquelme desde el palco. Ambos fueron elegidos por él, no por el técnico.

El propio presidente de Boca reconoció la semana pasada que a Montero y Lozano los pidió el Vasco, quien también pretendía "un jugador de las características de Villa", por lo que se infiere que la búsqueda del colombiano quedó a cargo de Román.

Los siete millones de dólares que se pagaron por el colombiano todavía hacen mucho ruido, porque más allá de su alto nivel en Independiente Rivadavia, es un futbolista conflictivo, que le hizo juicio al club y llegó a ofrecerse públicamente para ir a River. De yapa, fue declarado culpable en una causa por amenazar y pegarle a su ex pareja.

El caso del ecuatoriano es diferente, porque llegó libre, con el pase en su poder y tiene una carrera interesante. Tras su arribo, responsabilidad exclusiva del presidente, se generaron muchas dudas, por su edad (36) y su bajo desempeño en el Mundial. Hasta ahora, los pocos minutos que ha tenido respaldan esa mirada escéptica y su única utilidad es que Merentiel haya vuelto a hacer goles.

Cuando Arruabarrena los puso a Villa y Valencia para renovar energías y buscar el segundo, ninguno de los dos estuvo a la altura. Lo mejor del cafetero fueron tres recuperaciones en campo propio y el otro ingresado no hizo nada productivo para el equipo.

La desidia de ambos exaspera al público. Todo lo bueno que generan e intentan Paredes y compañía motiva al hincha, pero con estos dos pasa todo lo contrario.

Es difícil jugar mejor que lo que Boca lo hizo en el segundo tiempo contra San Pablo, pero será todavía más complejo que el xeneize gane algo con esta baja efectividad y Villa y Valencia en este nivel. Algunas de las dos cosas, de mínima, tiene que cambiar para que el club de la Ribera levante un trofeo este año.

La sensación es que Boca se quedó corto con el 1-0 porque, si bien demostró ser un equipo muy terrenal, San Pablo en Brasil será otra cosa.

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