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La increíble historia que tiene como protagonista a Carlos Bilardo, Paco Festa y Julio Lamas y que casi logra algo inédito en la historia.
En diciembre de 1996, mientras Boca celebraba el éxito del equipo de basquet dirigido por Julio Lamas, una noticia insólita sacudió el ambiente futbolero. Carlos Bilardo, en pleno desempeño como entrenador, tenía la intención de convertir a un basquetbolista en futbolista. La víctima de este experimento era Sebastián Festa, conocido como Paco, una pieza clave en el equipo de basquet del Boca campeón de la Liga Nacional de 1996/97.
"Me dijeron: 'Bilardo se quiere llevar a Festa al equipo de fútbol, fue a una práctica e hizo dos goles'", reveló Julio Lamas, entrenador del equipo de basquet, al recordar el curioso episodio. La propuesta de Bilardo sorprendió a todos, y aunque Lamas accedió a liberar a Festa al final de la temporada, el destino tenía otros planes. "Después se ve que encontraron otro jugador que podía no ser Paco", agregó Lamas.
La historia tomó forma cuando Festa, deslumbrando en el basquet, expresó abiertamente su deseo de jugar en la Primera de fútbol. El desafío se concretó cuando Bilardo lo convocó para un entrenamiento, y para sorpresa de muchos, el basquetbolista brilló en el campo de juego.
"Fue uno de los momentos más gloriosos de mi vida: choqué con Blas, lo revoleé y me quedé con la pelota. En ese instante, pensé: 'rómpanme el contrato de básquet; quiero jugar al fútbol", recordó Paco.
Sin embargo, la historia dio un giro inesperado. A pesar de la disposición de Festa y la seriedad con la que Bilardo tomó la situación, Julio Lamas se negó a ceder al jugador en ese momento. Argumentó que Paco era vital para el equipo de basquet, que estaba en plena disputa por el título. Pocas semanas después, Bilardo fue despedido en enero de 1997, y en mayo, Boca celebró la conquista de la Liga Nacional de Basquet, el primero de los seis títulos de Festa en esa disciplina.
Aunque la incursión de Paco en el fútbol quedó en el olvido, él nunca lo olvidó. "Carlos: déme dos o tres meses para acomodarme a las dimensiones del fútbol y me pongo a la par", le había propuesto a Bilardo.