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Del quirófano a la "misión rescate": el Chango Cravero vuelve al club de su vida y no se olvida de Cipo

Después de ser intervenido a corazón abierto, fue anunciado como técnico de Chaco For Ever que está en el fondo de la tabla en la Primera Nacional.

Hace apenas unos meses, Daniel "Chango" Cravero enfrentaba el partido más difícil de su vida: una compleja cirugía cardíaca, más de ocho horas de intervención y la incertidumbre de una recuperación que lo obligó a alejarse de los bancos de suplentes.

Hoy la historia es diferente. El entrenador volvió a las canchas y aceptó un nuevo desafío: rescatar a Chaco For Ever de una situación comprometida en la Primera Nacional.

La noticia sorprendió incluso al propio Chango: "La verdad fue un poco sorpresivo. Yo ya había hablado un par de veces con el presidente de Chaco. Vine acá, estaba descansando, surgió la oferta y no la quise desaprovechar. Me siento bien, estoy bien. Me hice unos controles, ahora tengo que seguir, pero lo importante es que estoy bien para trabajar y el martes vamos a agarrar el equipo", declaró a LMNeuquén.

El llamado llegó mientras transitaba la recuperación y todavía continúa realizándose estudios médicos. "Me hago estudios. Ahora, dentro de dos días, tengo uno que me recomendó que me haga la gente de ahí de Cipolletti. Así que estoy totalmente sorprendido porque fue todo muy rápido. Con lo de For Ever, tendría que haber esperado un tiempito más, pero la verdad es que está en una situación muy difícil y uno cree siempre que puede ayudar a salvarlo de esto", explicó.

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Daniel Cravero dialogó con LM sobre su llegada a Cipolletti.

Ese contexto fue lo que terminó inclinando la balanza para su vuelta. Chaco For Ever atraviesa un delicado momento deportivo y pelea por salir del fondo de la tabla: "Costó muchísimo llegar a esta divisional. El club no está pasando un buen momento. Uno tiene que estar siempre en los momentos malos, y como todos saben, no nací acá, pero soy criado en Chaco desde los cinco años. Tuve un lazo muy fuerte con For Ever", aseguró.

El regreso también implicó dejar atrás diferencias que existieron en algún momento con la dirigencia: "Había tenido una diferencia con el presidente, pero hablamos hace un mes y pico. Cuando vine acá a hacer la recuperación, nos juntamos tres o cuatro veces, limamos asperezas y ahora estamos ahí. Venimos terminando de conformar el cuerpo técnico para empezar el martes a trabajar", afirmó.

La misión está clara: sacar a For Ever del último lugar de la Zona A, donde tiene apenas 9 puntos en 17 partidos jugados.

"El martes hacemos la presentación y arrancamos a trabajar. Ojalá que el sábado, cuando enfrenten a Colón, se saque un buen resultado para empezar a sumar. Se está en una situación difícil, está peleando el descenso, y repito, yo creo que lo puedo sacar", asumió.

La decisión también implicó alejarse de un lugar donde se sintió contenido durante los meses más difíciles: "No, con Fabián no hablé. Hablé con Guille, hablé con Jorge, que tengo una excelente relación con ellos, con Alecha. Tengo una excelente relación con todos, con Marcelo. Yo no hablé nada, pero es una decisión que tomé porque tuve un tiempo parado. Toda mi familia estuvo pendiente de mí allá. Mi señora estuvo un mes y pico allá y tenemos cosas con que cumplir".

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El alta médica, la familia y la necesidad de volver

Los médicos le recomendaron prudencia y su familia también, pero hay cuestiones más fuertes que impulsan al Chango:

"Los médicos no lo toman muy bien, pero ellos me dicen: 'Si vos estás bien, depende de vos'. Lo que pasa es que tuve ya un tiempo parado, tengo obligaciones también, tengo que trabajar, manda el bolsillo y tenía que laburar. Mi familia, primero no quería mucho, pero bueno, yo no lo pensé en ningún momento y en el primer momento iba a aceptar, por ahí con algunas condiciones. Lo hablé con el presidente y aceptaron todo", reconoció.

Cravero reconoce también que quizá está acelerando los tiempos, pero entiende que el fútbol es su vida.

"Uno no tiene más que otras cosas para trabajar. Y bien, ya te digo, por ahí estoy apurando un poquito la vuelta. Es lo que me nace y lo que tengo que hacer en este momento. Ponerle el pecho. Por ahí uno no sabe qué puede pasar más adelante, o si me va a ir bien o no. Yo tengo mucha fe, mucha confianza, y vamos a ver qué pasa", sostuvo.

"Le debo la vida a Cipolletti"

Si hay una frase que resume el sentimiento del entrenador hacia la ciudad, esa es la que repitió una y otra vez durante la charla.

"La relación es excelente y, como lo dije en todos lados y lo vuelvo a repetir, yo le debo la vida a Cipolletti porque la verdad es que tanto los dirigentes, Marcelo y toda su comitiva, como los médicos, Gilera y Rodríguez, hicieron todo para que yo esté vivo", insistió.

ON - Futbol Cipolletti vs Olimpo (19)

La intervención fue mucho más compleja de lo que muchos imaginaban. "Fue todo muy complicado, fue una operación muy grande. Yo también a veces me sorprendo un poco porque fueron ocho horas y media de cirugía. Al rato desperté, a los dos días estaba caminando. Fue todo muy sorprendente. Le debo la vida a toda esa gente", afirmó.

La recuperación también superó las expectativas propias y de los profesionales:

"Ya llevo dos meses y medio, entrando en los tres meses. La verdad es que los primeros días después de la operación me sorprendió lo bien que estaba. Pensé: 'No voy a poder caminar por dos o tres meses', y resulta que ahora ya estoy caminando dos o tres kilómetros bien", mencionó.

Una ciudad que lo marcó para siempre

Durante su estadía en el Alto Valle, el Chango encontró algo que no esperaba y que no había vivido en otro lugar.

"La verdad es que mi gente, mi señora, todos ellos, vinieron cambiados por el respeto que tiene la gente, es toda otra cosa. Parece que fuimos a otro país, sin embargo estamos en la Argentina. Viví una experiencia como nunca había esperado. Estuvieron un mes y medio allá, hay cosas que no pueden creer, pero nosotros estamos acá hoy, tenemos que trabajar, como te dije, porque necesitamos vivir", insistió.

Y profundizó aún más su agradecimiento con la ciudad: "Tengo un cariño especial por Cipolletti, por la gente, por todo. Un cariño bárbaro y un agradecimiento que no me va a dar toda la vida que me quede para seguir agradeciendo. Es la realidad, no hay otra", dijo.

Las palabras no alcanzan y la lista de personas parece no terminar cuando Cravero enumera las gracias: "Lo que ha hecho la gente de Cipolletti, la clínica, los dirigentes, fue extraordinario. Y mirá que yo anduve por todos lados y por ahí los dirigentes o el que sea, enseguida te limpian y listo. Ellos me llamaron en un primer momento. La verdad es que fue algo extraordinario. Yo en el fútbol no creo que pase otra cosa igual", explicó.

La necesidad de volver a trabajar y el factor económico lo hacen regresar. Además, es la institución de sus amores y es la Primera Nacional, lugar que nadie quiere abandonar.

"Les voy a estar agradecido de por vida, pero yo tengo que trabajar, tengo que vivir y justo salió esta posibilidad. Lo consulté y me dijeron que espere un poquito más, pero estaba la oportunidad, es Nacional B. A nosotros, los técnicos, cuando nos llaman, es porque la cosa está mal. Casi nunca te llaman cuando vas primero", aseguró.

Desde Chaco sigue alentando a Cipolletti

Aunque ahora el foco estará puesto en For Ever, el entrenador no oculta el afecto que desarrolló por el Albinegro.

"Ojalá que en alguna otra oportunidad el fútbol nos vuelva a juntar. Hay que sacar a Cipolletti de esa categoría, que es lo que anhelan todos los hinchas, los dirigentes y uno que hace fuerza de acá", dijo.

ON - Futbol Cipolletti vs Villa Mitre (27)

El Chango llegó con la nueva dirigencia, la que encabeza Luca Mancini, teniendo al técnico como un principal actor para buscar el ascenso. "Es lo que se merece el club por lo que es y por el trabajo que están haciendo. No los conocía a ninguno de estos dirigentes que están y la verdad es que en poco tiempo han hecho muchísimo. Compraron un micro, están arreglando el club, están todo el día pensando en lo que hay que mejorar", comentó.

De hecho, el grupo de dirigentes rompió un poco la costumbre del director técnico:

"Yo he compartido mucho y no soy de compartir cosas con los dirigentes, pero la verdad es que ellos, aparte de ser dirigentes, son como mis amigos. Así que mandarle un abrazo fuerte y que el fútbol seguramente en algún momento nos va a volver a cruzar", sostuvo.

Incluso se permitió una broma que en el fondo no es broma:

"Sigo todos los partidos, todo, y ahora tenía ganas de robarle dos o tres jugadores, pero la verdad no me sale porque me van a matar. Pero nosotros estamos necesitados y estamos buscando una categoría para tratar de reforzar, pero la verdad es que lo que menos haría es sacarle algún jugador", mencionó.

También analizó el presente deportivo del equipo que él mismo armó y que hoy tiene Fabián Enríquez. "Todos buscan eso, el jugador de fútbol siempre quiere más, y muy bien que lo hace. Sé que se armó un buen equipo, por ahí con los refuerzos ahora. Si puede hacerlo, seguramente lo van a hacer bien y van a tener un equipo más competitivo", analizó.

De hecho, sigue el resto de las zonas que tiene el Federal y el contacto con los colegas está presente.

"He hablado un poco con otro colega, que es Mungo, y me decía que la zona de ellos está dificilísima. Y es cierto, está todo muy parejo. Cipolletti tiene que apuntar a lo que quieren todos sus dirigentes, su gente, que es tratar de cambiar de categoría. No es fácil por todo lo que uno sabe, que no es solamente fútbol sino todas otras cosas", aseguró.

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"Ojalá que le vaya de la mejor manera y que pronto, si nosotros seguimos en el Nacional B, nos crucemos. Ellos tienen experiencia, así que seguramente lo van a hacer bien. Un saludo para todos ahí y a meterle para adelante porque no queda otra", insistió.

El nuevo desafío

Ahora el objetivo es claro: salvar a Chaco For Ever y dejarlo en la segunda categoría del fútbol nacional.

"Tengo algunas prioridades, puedo elegir si un día voy a entrenar y otro día no. Armé un cuerpo técnico de cinco o seis personas que van a estar constantemente conmigo. Entonces, va a ser todo un poquito más tranquilo, aunque en el partido, por todo lo que uno ve en las redes —que yo no entiendo nada—, la gente está muy ilusionada, como lo estamos nosotros", explicó.

Lo alcanzado por For Ever en 2021 fue histórico y es algo que costó, por eso el Chango vuelve a ser protagonista:

"No es ni mío ni del presidente, ni de nadie, sino que fue un conjunto de cosas que se dieron y, gracias a Dios, salió bien. Pero por eso es que, gracias a Dios, en esta ocasión principalmente estaba esperando esta oportunidad porque la cosa viene muy mal y vamos a tratar de arreglarla", afirmó.

"Uno nunca tiene la certeza en el fútbol, porque vos viste cómo es esto, nunca sabés lo que puede pasar. Yo estoy muy ilusionado. Mi familia primero estaba media reacia, pero después estuvieron todos conmigo otra vez. Así que estamos todos bien, que es lo importante, y con muchas ganas de empezar a trabajar", agregó.

Antes de terminar, volvió una vez más sobre el mismo sentimiento: el agradecimiento al pueblo Albinegro, al del Capataz de la Patagonia. "Dejame mandarle un saludo a toda la gente de Cipolletti, y no es que lo digo por compromiso ni por nada, me han salvado la vida. Estoy respirando hoy y estoy trabajando hoy por ellos. Los dirigentes del club se han portado 200 puntos: Marcelo, Juanjo, el presidente, Adrián, Mariano... La verdad, no me quiero olvidar de nadie, pero seguro me voy a olvidar de alguien", afirmó.

A toda la prensa también la incluyó y otra vez a todo el equipo médico que afrontó la cirugía: "Ustedes que también siempre tuvieron un respeto bárbaro conmigo, que también estuvieron ahí cuando me tocó la mala. Así que agradecerle a todos en Cipolletti. Ya te digo, a los de Vicenta, a los de la clínica, a las enfermeras, al doctor Girela, a Rodríguez, que también ellos me dejaron con el motor nuevo. Así que, como me dijeron el primer día: 'De acá vas a salir con el motor nuevo'. Le doy las gracias a cada cipoleño", concluyó.

Después de una cirugía que puso en riesgo su vida y de una recuperación que sorprendió incluso a los médicos, el Chango vuelve a ponerse el buzo de entrenador. Lo hace en el club de sus amores, con la misión de rescatarlo de una situación crítica. Pero antes de mirar hacia adelante, quiso detenerse un instante para agradecer. Porque, según sus propias palabras, una parte de esta nueva oportunidad comenzó en Cipolletti.

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