El delantero del Inter Miami analizó desde afuera el presente del seleccionado que una vez supo representar en una Copa del Mundo.
Luis Suárez ya no forma parte de la Selección de Uruguay desde la llegada de Marcelo Bielsa a la dirección técnica, pero sigue hablando desde su posición de referente histórico. Por trayectoria, por goles, por liderazgo y porque conoce como pocos lo que significa jugar un Mundial con la Celeste, su mirada tras el empate 2 a 2 de su país contra Cabo Verde en el Mundial 2026 no pasó inadvertida.
El empate dejó a la selección sudamericana en una posición incómoda dentro del Grupo H. Todavía con vida, pero sin margen para relajarse. Suárez, que estuvo en Miami y siguió el encuentro desde los palcos del Hard Rock Stadium, puso en palabras, durante una rueda de prensa, una sensación que también quedó marcada en la cara de varios jugadores: preocupación, bronca y urgencia.
Suárez fue directo al grano para describir este momento que atraviesa Uruguay. "Es una situación límite, pero nosotros, los uruguayos, estamos acostumbrados a eso; ya lo hemos demostrado", dijo el Pistolero, poniendo sobre la mesa tanto la urgencia como una vieja respuesta de la Celeste ante escenarios adversos.
Lo cierto es que Uruguay todavía no pudo ganar en el Mundial y llegará a la última fecha con un margen reducido. El empate ante los caboverdianos no lo dejó afuera, pero sí lo obligó a convivir con una presión que ya no permite demasiados cálculos. Por eso Suárez apuntó a lo que entiende como una salida posible: "En estos momentos es cuando más sacamos esa valentía, autocrítica, fuerza grupal y carácter uruguayo". No todo es empuje: también pidió autocrítica, una palabra importante para un equipo que necesita reaccionar rápido.
Consultado por las decisiones de Marcelo Bielsa, Luis Suárez eligió un tono medido, pero dejó una frase que pesa por estas horas: "Esperemos que el entrenador tome el camino correcto". Fue más una señal que un ataque en sí en medio de un momento sensible. El histórico goleador remarcó que cada técnico tiene su manera de atravesar estas situaciones y que el Loco cuenta con experiencia suficiente para asumir lo que resuelva.
"Las decisiones están para tomarlas y asumir las consecuencias", dijo Suárez. Y también marcó un límite para la crítica fácil: "Con el diario del lunes, es fácil criticar porque es lo que más vende", lanzó el actual delantero del Inter de Miami de la MLS.
El costado más fuerte de Suárez apareció cuando habló de su lugar actual. El Pistolero admitió que tuvo "impotencia al no poder hacer nada", especialmente porque "uno sigue teniendo esa adrenalina de jugador y esa llama de querer ayudar a la selección", explicó. También lo vivió desde un lugar familiar. Contó que sus hijos aman a la selección y que verlos sufrir después del partido fue complicado. Ya no le toca actuar como protagonista desde la cancha, pero la Celeste todavía lo atraviesa como siempre.
Ahora, todos los focos irán al desafío ante España. Romper la racha, cambiar el clima y demostrar que Uruguay todavía tiene vida en el Mundial. El partido que definirá el futuro de la Celeste en la Copa del Mundo será este viernes a las 21 de la Argentina.