Luego de llamarlo "farsante" y pedirle que "deje de mentirle al pueblo paraguayo", el arquero tuvo un gesto inesperado en su cuenta de X que no pasó desapercibido.
José Luis Chilavert quedó expuesto en las redes sociales por la victoria de la Selección de Paraguay luego de sus dichos que apuntaban en contra del entrenador Gustavo Alfaro, al cual acusó en la previa de la heroica victoria ante Alemania, de ser un "filósofo de turno" y le pidió que "deje de mentirle al pueblo paraguayo". Consumadas esas expresiones en las redes sociales y la victoria histórica de los guaraníes, el exarquero tuvo un gesto particular.
Es que con la victoria conseguida en la tanda de penales, los hinchas celebrando en las calles y con el presidente de la Nación, Santiago Peña, decretando feriado para este martes, Chilavert decidió insistir con su teoría y replicó mensajes que lo posicionaban como culpable del rendimiento que tuvieron los jugadores guaraníes ante los alemanes.
"Asi mismo. Solo los Chilalovers lo sabemos" y "Chilavert salió a disparar munición pesada para despertar al gigante sudamericano", fueron algunos de los mensajes que replicó dando a entender que fue el culpable de la victoria histórica.
A su vez, insistiendo con su teoría, fijó en su perfil el mensaje que había lanzado previo al duelo: "Alfaro preocúpese por Alemania, el mundial es fútbol de alto nivel y no un congreso de la Corrupbol, donde usted es el filósofo de turno. Deje de mentir al Pueblo Pyo".
"Que venga, las puertas de la selección están abiertas, como vino Roque Santa Cruz a hablar con los delanteros y los muchachos el otro día, que se quedó a merendar y comer. Como vinieron Carlitos Bonet, Haedo Valdez, Jonathan Santana... Cuando los vi, les pedí permiso, porque es su casa. Me hubiera gustado que hiciera eso”, dijo.
Para cerrar, dijo: "Un día fui a transmitir un triunfo de Colombia contra Uruguay por Eliminatorias y me crucé con Chilavert. Tengo una relación con él, si decide pegarme es un problema suyo, no mío. Tiró barbaridades del fútbol paraguayo y me dijo que algún día iba a agarrar el control del fútbol paraguayo e iba a traer a alguien como yo a dirigir. Hoy lo soy, péguenme a mí. Si queremos un Paraguay grande, hay que construirlo desde la grandeza. ¿Por qué es grande Messi? No por el talento, por la humildad. Cuanto más grande, más humildad hay que tener. Esos son los grandes en serio. Me gustaría que no destruyamos esta realidad de Paraguay”.
Pocas conferencias de prensa fueron tan esperadas en la historia del fútbol como la de Gustavo Alfaro de este lunes. Paraguay dejó afuera por penales a Alemania, en una de las hazañas históricas de mayor impacto de esta selección en la historia y su director técnico se mostró orgulloso, con la habitual retórica que lo caracteriza.
El entrenador de Paraguay, que está en octavos de final del Mundial 2026, aseguró que sus jugadores "entraron como guerreros y salieron como leyendas".
“Les dije a los jugadores que en el himno quería ver a 26 guerreros y al terminar quería ver a un grupo de leyendas”, expresó el técnico argentino en la conferencia de prensa tras la victoria. El entrenador calificó el triunfo como “la victoria más grande” de toda su carrera.
Alfaro destacó la identidad del seleccionado paraguayo y aseguró que el equipo logró convertir en realidad un desafío que parecía imposible. “Fue una mezcla de sangre y utopía que nos permitió hacer realidad lo que amenazaba con ser imposible. Hoy fue una épica: entraron 26 guerreros y salieron 26 leyendas. Este es el poder de transformación que tiene una selección cuando está dispuesta a ofrecer su corazón”, afirmó.
En ese sentido, reivindicó los orígenes de sus futbolistas y los comparó con las grandes potencias del fútbol mundial. “Ellos se formaron en academias de primer nivel; nosotros venimos de la tierra colorada, jugando descalzos, con el sacrificio de nuestros padres. No renegamos de nuestros orígenes porque es lo que nos define como selección. Fue una demostración absoluta de amor propio y convencimiento”, sostuvo.
El entrenador también apeló a su habitual estilo reflexivo para explicar cómo construye sus equipos. “Soy muy porfiado. Discuto hasta que me demuestren que estoy equivocado. Y si lo estoy, cambio. No muero con la mía, vivo con la mía. Y vivir es cambiar”, reflexionó ante los periodistas.
Con una sonrisa, Alfaro también recordó una de las dificultades que presentó el duelo frente al conjunto alemán. “Cada vez eran más altos; teníamos que marcarlos de a dos. Uno arriba del otro, a cocochito”, bromeó el entrenador, antes de retirarse ovacionado tras una noche que ya quedó grabada en la historia del fútbol paraguayo.