El negocio de las apuestas gana terreno y la pelota lo pierde. Hoy, saber de fútbol parece ser acertar resultados, lejos de los análisis y conceptos del juego.
Decir que el fútbol es un negocio ya no sorprende a nadie. Hace décadas que el deporte más popular del planeta se transformó en una industria que convive con contratos millonarios, sponsors y estrategias de marketing. Pero lo que está ocurriendo en este Mundial 2026 parece marcar un punto de inflexión: las apuestas deportivas.
No es un detalle menor que todo ocurra en Estados Unidos, el país que convirtió el consumo en una forma de vida y que parece haber encontrado en el fútbol una nueva frontera para expandir un negocio tan multimillonario como incalculable. Aunque oficialmente el Mundial es organizado por tres países, Estados Unidos, Canadá y México, nadie duda de quién conduce el espectáculo.
La gestión de Gianni Infantino profundizó una tendencia que venía creciendo desde hace años: la adaptación del juego a las necesidades del negocio. Y dentro de él, las apuestas deportivas ocupan un lugar cada vez más importante.
Las pausas de hidratación nacieron como la excusa para proteger la salud de los futbolistas ante los calores extremos. Sin embargo, hoy las temperaturas en los estadios muchas veces no llegan a los 30 grados.
Cada pausa de tres minutos genera una oportunidad comercial. Cada espacio publicitario, está colmado de anuncios de aplicaciones de apuestas. Estas además invaden camisetas, cartelería y redes sociales.
El fútbol, históricamente dividido en dos tiempos de 45 minutos, empieza a parecerse cada vez más a otros deportes diseñados para maximizar la venta. Las pausas fragmentan el juego en cuatro cuartos, que le viene como anillo (de NBA) al dedo.
Hace 32 años, en el Mundial de Estados Unidos 1994, a Diego Armando Maradona le cortaron las piernas. Aquella fotografía de la enfermera llevándolo de la mano quedó grabada para siempre en nuestra memoria colectiva.
Hoy, en el mismo país que fue escenario del final mundialista del Diego, su imagen recreada con IA aparece asociada a campañas de apuestas deportivas. El marketing está dispuesto a apropiarse de símbolos populares para convertirlos en herramientas comerciales.
"Jugá con pelotas", dice el anuncio. “¿Dónde se juega con pelotas, en la cancha o en el casino?”, cuestiona la psicóloga y psicoanalista especializada en ludopatía Débora Blanca. “Pelotas se necesitan para jugar dentro de la cancha, no para apostar”, agregó.
Y finaliza con una frase lapidaria: “Pobre el Diego, que ni le preguntaron”.
Parece un juagada del destino (o no tanto) la presencia de Curazao en el Mundial. Esta pequeña isla del Caribe es un destino paradisíaco no solo por sus playas, tambien para las salas y casinos virtuales. Este país se convirtió en una de las grandes capitales mundiales del juego online.
Las razones son simples: estabilidad política, trámites ágiles y, sobre todo, un régimen fiscal extraordinariamente favorable. El impuesto corporativo sobre las ganancias netas ronda apenas el 2% y no existe IVA para muchas de estas actividades.
Durante décadas, saber de fútbol implicaba discutir esquemas y planteos tácticos, analizar rendimientos, debatir decisiones arbitrales. Hoy parece que el conocimiento futbolero se mide de otra manera.
El periodista y escritor Dante Panzeri definió al fútbol como "la dinámica de lo impensado". Una frase que conserva plena vigencia. Porque justamente allí reside su magia: en que el favorito puede perder, el humilde puede sorprender y lo imposible puede ocurrir.
Paradójicamente, esto también parece ser el combustible perfecto para las apuestas. Millones de personas intentan adivinar lo que por naturaleza resulta casi imposible anticipar.
Este fenómeno va más allá de los estadios y las transmisiones, llega a las escuelas, en recreos y teléfonos celulares.
Especialistas y organizaciones adviertien hace años que las apuestas online se naturalizaron entre los jóvenes. Una frase que lástima y que se repite: "Si no apostás, no tenés nada de qué hablar en el recreo". Mientras la pelota permanece guardada, muchos chicos se la pasan observando resultados en sus teléfonos.
Según UNICEF, ocho de cada diez adolescentes y jóvenes accedieron o conocen a alguien que logró registrarse en plataformas de apuestas online pese a las restricciones de edad.
El Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina advierte que el 79% de los jóvenes recibe publicidad de apuestas a través de influencers o streamers.
En Argentina las apuestas están prohibidas para menores de 18 años. Sin embargo, la realidad parece correr mucho más rápido que los mecanismos de control.