El árbitro que pitó en el triunfo de Boca sobre River fue designado para uno de los encuentros de la próxima fecha.
El neuquino Darío Herrera fue uno de los grandes protagonistas del Superclásico. La jugada del final, donde todo River pidió penal de Lautaro Blanco a Lucas Martínez Quarta, lo puso en el ojo de la tormenta. En las últimas horas, La AFA les dio una señal de respaldo a Darío Herrera y Héctor Paletta luego de la fuerte controversia que dejó el partido del último domingo, al incluir a ambos en las designaciones arbitrales de la próxima jornada del Torneo Apertura.
En el caso de Herrera, el árbitro principal de River-Boca fue designado para Estudiantes de Río Cuarto-Rosario Central, encuentro correspondiente a la fecha 16, con Fernando Espinoza a cargo del VAR.
Paletta, en tanto, también quedó ratificado por la estructura arbitral y fue nombrado como VAR de Atlético Tucumán-Banfield, acompañado por Gonzalo Pereira como AVAR.
Las designaciones cobraron especial relevancia porque ambos quedaron en el centro de la escena después del cierre del Superclásico disputado en el Monumental. La jugada más discutida fue el reclamo de River por un posible penal de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta, acción en la que Herrera no sancionó infracción y Paletta no lo convocó a una revisión en campo.
Tras esa secuencia, River avanzó con la idea de pedir formalmente que Paletta no vuelva a ser designado en partidos del club, a partir del malestar generado por su intervención desde la cabina del VAR.
De este modo, la nueva grilla arbitral dejó una lectura política y deportiva clara: ni Herrera ni Paletta fueron frenados después de la polémica, en una fecha decisiva de la fase regular del Apertura.
En cuanto a las ejecuciones desde los doce pasos, Herrera ha sancionado dos penales en la historia de sus siete clásicos. El primero había sido el 7 de mayo de 2023, cuando a los 92 minutos cobró una falta de Agustín Sandez sobre Pablo Solari. Esta decisión permitió que Miguel Borja sellara el 1-0 definitivo para River, lo que posteriormente desencadenó la batalla campal y múltiples expulsiones.
El presidente de River, Stefano Di Carlo, sumó el domingo su segunda derrota ante Boca en el Superclásico del fútbol argentino en tan solo cuatro meses y medio y, sumado a la salida del entrenador Marcelo Gallardo por la puerta de atrás, se volvió el foco de críticas de los hinchas.
El equipo de Eduardo Coudet cayó por 1-0 con el "Xeneize" en el estadio Monumental, dejando una pobre imagen sin patear al arco y con la primera derrota del entrenador en este ciclo que recién lleva ocho partidos.
Este baldazo de agua fría volvió a poner en el foco de críticas al presidente riverplatense Di Carlo que, en tan solo cuatro meses y medio de gestión, sumó más errores que aciertos.
El 5 de noviembre, tan solo dos días después de haber asumido como presidente de River, el joven dirigente de 36 años tomó la fuerte y arriesgada de decisión de darle un espaldarazo al por entonces entrenador Marcelo Gallardo, el más laureado de la historia del club, en medio de una crisis deportiva en la cual los hinchas ya habían empezado a pedir que “rueden cabezas” por el presente futbolístico.
Con bombos y platillos a cuatro días antes del Superclásico ante Boca del 9 de noviembre en el estadio La Bombonera, el presidente le renovó el contrato a Gallardo hasta diciembre de 2026. Poco se notó la motivación del apoyo dirigencial al entrenador ya que el Xeneize ganó 2-0 ante un River que no estuvo a la altura de la exigencia del club.
El ciclo del entrenador solo seguía de pie por la figura de Gallardo que, tras otro mercado de pases en el que hizo una fuerte derogación de dinero, renunció al cargo el 23 de febrero de este año y se fue por la puerta de atrás con un video en redes sociales, dos meses y medio después de la renovación de contrato.
En este contexto, el presidente Di Carlo apostó fuerte por la contratación de Coudet como nuevo entrenador de River y, si bien su ciclo empezó con seis victorias y un empate en siete partidos, la derrota del domingo golpeó fuerte.
Ante rivales de menor calibre como Carabobo de Venezuela o Estudiantes de Rio Cuarto, el Millonario pudo sortearlos a duras penas, pero en el primer partido de gran calibre que le tocó, se cayó fácilmente y dio una pobre presentación ante Boca.
River sufrió un cachetazo cuyas consecuencias se verán en el corto plazo.