La cancha, pese a los trabajos que se llevaron a cabo en las últimas horas, no está en las mejores condiciones para albergar el partido.
El estadio Monumental quedó en el centro de la escena en la previa del Superclásico entre River y Boca, pero no por lo futbolístico sino por el estado del campo de juego, que se mostró lejos de las condiciones ideales a pocas horas del partido. Las imágenes aéreas evidenciaron amplias zonas con arena, sectores desgastados y trabajos de último momento para intentar mejorar una superficie que ya venía golpeada por la seguidilla de recitales y partidos recientes.
Durante la mañana del domingo, operarios trabajaron contra reloj sobre el césped, especialmente en áreas críticas donde el pasto lucía deteriorado o directamente inexistente. Si bien hubo una leve mejoría respecto a presentaciones anteriores, el terreno continuó mostrando irregularidades visibles, con parches y líneas marcadas por el resembrado que no alcanzó a asentarse correctamente.
El desgaste fue particularmente notorio en sectores cercanos a las áreas, donde la acumulación de arena dejó en evidencia la urgencia por acondicionar el campo. Los recitales de fines de marzo, como el de AC/DC, y la actividad continua afectaron el proceso de recuperación, que no logró completarse a tiempo para un partido de máxima exigencia como el de esta tarde.
La situación generó repercusiones inmediatas en redes sociales, donde hinchas y usuarios manifestaron su malestar por el estado del terreno en un encuentro de esta magnitud. Las críticas apuntaron tanto al deterioro visible como a la decisión de no preservar mejor el campo en la previa de uno de los partidos más importantes del fútbol argentino.
En ese contexto, también hubo opiniones de protagonistas. Desde ambos planteles relativizaron el impacto, aunque reconocieron que el estado del césped podía influir en el desarrollo del juego. Más allá de eso, el foco quedó puesto en las condiciones del recinto del Millonario, que no lograron estar a la altura de la expectativa generada por el clásico.
Así, en la antesala del River-Boca, el campo de juego se convirtió en un tema central y en un factor a seguir de cerca durante el compromiso, en una jornada donde el espectáculo más importante del deporte rey a nivel local comenzó rodeado de cuestionamientos y trabajos contrarreloj.