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Jugó como delantero y marcó muchos goles en el Xeneize. Disputó dos Mundiales con la celeste y blanca, pero hoy vive una nueva etapa de su vida.
No hay muchos jugadores que hayan ganado cosas importantes en Boca y también disputado dos mundiales con la selección. Uno de los pocos elegidos con esa condición es Rodrigo Palacio. Quien fuera delantero de Huracán de Tres Arroyos, Banfield y el Xeneize en el fútbol argentino, por estos tiempos desarrolla su otra pasión, esa que lo acompañó desde muy chico.
Rodrigo nació hace 40 años en Bahía Blanca, la capital nacional del básquet, donde practicó deportes desde muy chico. Los dos principales fueron fútbol y básquet, pero en un momento tuvo que decidir y eligió el primero cuando jugaba en el club Bella Vista de la ciudad bonaerense. Con el paso de los años se transformó en un profesional destacado, rompiéndola desde muy joven en Tres Arroyos, el Taladro y con destacadas actuaciones en Boca. Allí fue campeón de la Copa Libertadores 2007, formando el trío ofensivo letal junto a Martín Palermo y Juan Román Riquelme.
Pero Palacio nunca abandonó su pasión. Era común verlo en las concentraciones o entrenamientos verlo tirando al aro en el algún gimnasio o incluso jugando partidos con amigos en las vacaciones.
Eso no cambió cuando fue vendido a Europa para jugar en Genoa, Inter, Bologna y Brescia. El delantero se mantuvo activo porque el básquet siempre fue su hobby hasta que dejó la actividad profesional.
Tras su retiro del fútbol a los 38 años, empezó a jugar como federado en 2022 y se luce en la Serie D de Italia, en Polisportiva Garegnano. En el último partido, su equipo le ganó al líder Leone XIII por 76-68 y la Joya fue el goleador con 15 puntos.
La carrera del delantero fue muy buena. Jugó 737 partidos y convirtió 246 goles en su carrera, donde ganó ocho títulos con Boca y jugó los mundiales de 2006 y 2014.
El bahiense jugó los mundiales 2010 y 2014 con el seleccionado argentino. También formó parte del segundo puesto en la Copa América 2007. Con la celeste y blanca en el pecho convirtió tres goles en 27 partidos.
En el Mundial de Brasil, ingresó en la final contra Alemania y tuvo una chance muy clara tras una asistencia de Marcos Rojo. Palacio quiso definir por arriba de Neuer pero falló y desde allí quedó inmortalizada como frase popular "era por abajo, Palacio".