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El astro de la Selección Argentina anotó un triplete en el Decision Day para que las Garzas se impongan ante Nashville.
Inter Miami disputaba un duelo clave frente a Nashville, en la última jornada de la temporada regular de la MLS -conocida como Decision Day- y Lionel Messi fue clave para llevarse los tres puntos y quedar lo más arriba posible: con la victoria por 5 a 2, las Garzas quedaron terceras en su conferencia.
El astro de la Selección Argentina se despachó con un hat trick, luego de convertir a los 34', 63' y 81' minutos del partido. Uno de los tantos fue desde el punto de penal.
La Pulga fue el encargado de abrir el marcador, con un remate desde fuera del área tras regatear a los defensores rivales que llevó a recordar sus mejores momentos.
Su segundo gol, de penal, con la forma de patear que adaptó desde el Mundial de Qatar 2022, valió para que Inter Miami igualara el partido luego de que Nashville lo había dado vuelta poniéndose 2 a 1.
Finalmente, cuando faltaban pocos minutos para que se acabe el cotejo, el número 10 convirtió el 4 a 2 en un momento definitorio del partido, con un zurdazo de primera.
De esta forma, los dirigidos por Javier Mascherano cumplieron su primer objetivo de la temporada, que era clasificar a los playoffs quedando en los puestos más altos de la tabla de posiciones dentro de la Conferencia Este. Ahora, el rival volverá a ser Nashville.
Lionel Messi recordó su debut en Barcelona
“21 años ya… Increíble”, escribió Messi en la descripción de su publicación en redes sociales, acompañando sus palabras con una imagen que despertó emoción entre millones de seguidores. La frase, simple y directa, condensa todo el peso de una trayectoria irrepetible: desde aquel adolescente que debutó con la camiseta número 30 hasta el ídolo que levantó trofeos en todos los rincones del planeta.
Aquella tarde del 16 de octubre de 2004 quedó grabada para siempre en la memoria del fútbol. En el estadio Olímpico de Montjuïc, el Barcelona se enfrentaba al Espanyol por el clásico catalán.
Faltaban pocos minutos para el final cuando el entrenador Frank Rijkaard decidió apostar por un adolescente de 16 años que esperaba su momento en el banco de suplentes. El portugués Deco dejó la cancha, y con el número 30 en la espalda, Messi cruzó la línea de cal para comenzar a escribir su historia.
Esa sustitución, insignificante para algunos en ese instante, cambió el rumbo del deporte. A partir de ese día, el joven rosarino inició una travesía que lo llevó de promesa a leyenda, de desconocido a símbolo global. Su talento, su obsesión por superarse y su amor por el juego lo convirtieron en el corazón de una era dorada del Barcelona, donde conquistó 35 títulos, cuatro Champions League y el respeto eterno de sus rivales.
Pero lo que más emociona del recuerdo no son los trofeos, sino el recorrido. Messi no fue solo el niño prodigio que lo ganó todo, sino también el ejemplo de quien tropezó, se levantó y siguió adelante. En cada desafío encontró una razón más para crecer. En cada derrota, una enseñanza.
21 después, su mensaje no necesitó de grandes palabras. Bastaron tres para resumir una vida entera de pasión, sacrificio y gloria. Es increíble cómo aquel chico tímido de Rosario se transformó en el mejor jugador de todos los tiempos sin perder nunca su esencia.