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El alemán se accidentó en 2013 haciendo esquí con su familia, sufrió un golpe en la cabeza y desde entonces permanece internado en su hogar.
La vida de Michael Schumacher cambió para siempre el domingo 29 de diciembre, cuando pasaba unas vacaciones junto a su familia en los Alpes Suizos. Se habia retirado un año antes como el mejor piloto de Fórmula 1 de la historia, donde ganó siete títulos a bordo de su Ferrari. Pero esa tarde, la falta de nieve en el sector en el cual estaba esquiando derivó en una caída violenta, el casco que se rompió en el impacto y el soporte metálico de la cámara montada en el mismo se le clavó en el cráneo.
Según trascendió, no fue atendido con la celeridad que correspondía en el momento y eso agravó su situación.
El alemán sufrió un politraumatismo craneoencefálico y desde el lugar del hecho lo llevaron en helicóptero a una clínica de Moutiers y luego al Hospital de la Universidad de Grenoble, todo en Francia, donde quedó internado, le hicieron dos operaciones y lo indujeron al coma.
Todo lo que trascendió de ahí en más llegó a través de los medios y pese al hermetismo de su familia.
Fueron muchos días entre el dolor y la expectativa hasta que despertó en junio del año siguiente, se comunicó con sus ojos y reaccionó a las voces, en especial a la de su esposa Corinna. Fue desconectado de las máquinas y volvió a espirar por sus propios medios, más allá de que había bajado 20 kilos.
En un operativo secreto lo llevaron en una ambulancia desde Grenoble hasta la localidad suiza de Gland. Fueron unos 200 kilómetros bajo una identidad falsa y los conductores del vehículo no pudieron llevar celulares. Matthias Volken, responsable de la empresa proveedora Sanität Oberwallis le confirmó al diario suizo Blick ese traslado. Desde entonces se encuentra en la mansión familiar que fue adaptada para sus cuidados.
Ese tratamiento tiene un costo altísimo por la complejidad del cuadro de salud del alemán y la cantidad de profesionales destinados a sus cuidados. Son 165 mil dólares semanales en gastos médicos y 15 personas trabajando en ese contexto.
Por ejemplo, en 2019 y 2020 pasó otra vez por el quirófano para hacerse un tratamiento con células madre que apuntó a regenerar su sistema nervioso central y para obtener un efecto antiinflamatorio en todo el organismo.
Ya en 2021 se publicó una serie de Netflix en la que Corinna habló por única vez y declaró: “Hacemos todo lo posible para hacer que Michael mejore y asegurarnos de que está cómodo y simplemente de hacer que sienta que está con su familia y de continuar con nuestro vínculo. No importa lo que pase, haré todo lo que pueda. Todos lo vamos a hacer”.
La situación de Schumacher es tan compleja que nunca se comunicó oficialmente.
Corinna se hizo cargo de la enorme fortuna que tenía el expiloto y es quien administra los recursos. Las ventas para pagar el tratamiento incluyen un jet privado valorado en 31 millones de euros, una colección de relojes que fue subastada por 4.4 millones de euros y vehículos de alta gama.
También se vendieron en una subasta de la casa Christie’s los regalos personalizados que había recibido del entonces director del equipo Ferrari, Jean Todt, para celebrar sus éxitos con la escudería italiana.
En todo este tiempo, también se vendió la mansión vacacional en Noruega.
Se estima que los gastos ascienden a 7 millones de dólares por año solo en el tratamiento y un total de 70 millones hasta ahora.
El mejor de la historia en la Fórmula 1
Michael ganó siete campeonatos de F1 entre 1994-1995 y 2000-2004. Obtuvo 91 victorias en Grandes Premios y se subió 155 podios.