Argentina derrotó al tricampeón mundial y campeón olímpico, sumó su tercera corona y quedó detrás de las neerlandesas en la tabla histórica.
Las Leonas no solo ganaron el Mundial de hockey 2026. También derrotaron al equipo más dominante de la historia del torneo, le cortaron una racha enorme a Países Bajos y quedaron como la segunda selección con más títulos mundiales en la rama femenina.
La consagración argentina tuvo un valor especial por el rival y por el contexto. Países Bajos llegaba a la final como local, en Amstelveen, con el respaldo de su gente y con un recorrido histórico imponente: era el vigente tricampeón mundial, campeón olímpico y el seleccionado más ganador de todos los tiempos en la Copa del Mundo.
Las neerlandesas habían ganado los últimos tres Mundiales, con los títulos de 2014, 2018 y 2022, y buscaban estirar una hegemonía que parecía interminable. Sin embargo, el equipo de Fernando Ferrara resistió, empató el partido en el último cuarto y después se impuso por 3-1 en los penales australianos para volver a tocar la gloria.
Con este título, Las Leonas llegaron a su tercera Copa del Mundo, después de las conquistas de Perth 2002 y Rosario 2010. De esta manera, Argentina quedó como la segunda selección más ganadora de la historia de los Mundiales femeninos, solo por detrás de Países Bajos.
La tabla histórica sigue liderada por las neerlandesas, que acumulan nueve coronas. Detrás aparece ahora Argentina, con tres títulos, mientras que Alemania y Australia quedaron más atrás, con dos cada una. El salto es simbólico y deportivo: confirma a Las Leonas como una de las grandes potencias históricas del hockey mundial.
La final también tuvo un desarrollo acorde al peso del partido. Países Bajos se puso en ventaja con un córner corto convertido por Yibbi Jansen en el segundo cuarto y durante buena parte del encuentro pareció sostener el resultado con oficio. Argentina, sin embargo, nunca dejó de buscar.
En el último cuarto, después de varios intentos por la vía del córner corto, apareció Majo Granatto para marcar el 1-1 y llevar la definición a los penales australianos. Allí, Las Leonas fueron más precisas y golpearon en el momento justo.
Victoria Granatto, Brisa Bruggesser y Sofía Cairo convirtieron para Argentina, mientras que Zoe Díaz falló su intento. Del lado neerlandés solo pudo anotar Veen; Sanders, Albers y Moes no lograron convertir. Así, el seleccionado argentino cerró una definición histórica y le sacó el título al gran dominador de la disciplina.
La victoria queda marcada como una de las más importantes en la historia de Las Leonas. No fue solo una final ganada: fue una consagración ante el máximo campeón, en su casa, contra un equipo que venía de dominar el hockey mundial durante más de una década. Argentina volvió a ser campeona y, además, se metió todavía más arriba en la historia grande de los Mundiales.