La organización del último Grand Slam de la temporada debió tomar una drástica decisión.
Las consecuencias de la ausencias en el US Open de Carlos Alcaraz (cayó derrotado el martes en los cuartos con Ben Shelton), Novak Djokovic (eliminado en el inicio del certamen por Mariano Navone) o Jannik Sinner (no participó) se empiezan a notar este viernes en las semifinales del cuadro masculino. Las entradas, que inicialmente tenían un precio de 300 dólares, se pueden adquirir en diferentes plataformas por tan sólo 19 dólares.
Y es que la primera semifinal entre Alexander Zverev y Karen Khachanov no ha despertado ningún tipo de interés entre el público neoyorquino (antes se había jugado la final de dobles femeninos) y ha dejado vacía la grada de la central Arthur Ashe, la pista más grande del mundo con capacidad para más de 20.000 espectadores. Además, la ciudad de Nueva York vive de espaldas al tenis este viernes, no en vano se está celebrando el vigésimo quinto aniversario del atentado terrorista contra las Torres Gemelas.
La Zona Cero cuenta en la actualidad con dos inmensas fuentes con cascadas artificiales situadas exactamente donde se erigían las torres. Se conmemora la fecha con la lectura pública de los nombres de los fallecidos.
Un dato que llama la atención es que el último Grand Slam de la temporada empezó poniendo a la venta las entradas más caras en la historia de este tipo de torneos. El abono más barato, de paseo sin acceso a los estadios, ascendía a 323 dólares.
Luisina Giovannini tuvo un paso muy breve por el US Open y terminó con una importante sanción económica. La tenista argentina debió abandonar su partido de primera ronda de la clasificación ante la italiana Lucia Bronzetti por una lesión, pero igualmente recibió una multa de US$20.000 por incumplir la exigencia de rendimiento profesional establecida para los torneos de Grand Slam.
El encuentro se disputó el 24 de agosto en la Cancha 11 de Flushing Meadows. Giovannini, ubicada en el puesto 198 del ranking WTA, apenas pudo permanecer 17 minutos en cancha. Cuando el marcador estaba 5-0 a favor de Bronzetti, séptima preclasificada de la qualy y número 135 del mundo, la argentina decidió retirarse.
Hasta ese momento se habían jugado 29 puntos, de los cuales la italiana había ganado 21 y Giovannini solamente ocho. La cordobesa, de 19 años, ya había ingresado al partido con un vendaje en el tobillo derecho. Ante la jueza de silla manifestó que no estaba en condiciones físicas de continuar y puso fin a su participación en el torneo.
El retiro por lesión no evitó que la organización aplicara una sanción. La penalización se encuadra dentro de la denominada regla “First-Round Performance”, contemplada por el Grand Slam Board, organismo que coordina los cuatro grandes torneos del calendario: Australian Open, Roland Garros, Wimbledon y US Open. La disposición forma parte de la reglamentación de la ITF y establece determinados estándares de competencia para los partidos de primera ronda. El objetivo es evitar que un jugador que ya arrastra una lesión ocupe una plaza que podría haber sido utilizada por un lucky loser, es decir, un tenista eliminado en la clasificación que puede ingresar al cuadro principal ante una baja.