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El árbitro echó a los dos mejores futbolistas de la cancha en Godoy Cruz-Newel's con decisiones controversiales. Una vez más, el juez fue más protagonista que los jugadores.
Fernando Rapallini es uno de los tantos árbitros cuestionables que tiene el fútbol argentino. Pese a tratarse de un juez internacional, toma decisiones que son difíciles de explicar y suele ser más protagonista que los propios jugadores. Así fue en el duelo que protagonizaron Godoy Cruz y Newell's en Mendoza, por la fecha 10 de la Copa de la Liga Profesional.
Apenas Tomás Conechny metió el primer gol del partido, ante una protesta de los jugadores visitantes, Rapallini no dudó en sacarle la roja a Éver Banega, haciendo el gesto de agresión verbal. Hace tiempo que no se veía que un juez expulsara a un futbolista por una protesta de esta forma. De hecho, el propio árbitro después consoló al "10" de Newell's, que no entendía porqué lo habían echado.
Esto se dio, además, en un contexto particular donde el club rosarino ha denunciado en más de una oportunidad los fallos equivocados que lo perjudicaron en los últimos meses, incluso cuando lo dirigía Gabriel Heinze. Hace un par de semanas, el actual entrenador, Mauricio Larriera, lo dejó entrever en conferencia de prensa tras el 2-2 con San Lorenzo.
Un dato particular es que Rapallini ya lo había expulsado a Banega cuando Éver jugaba en Arabia Saudita y los árbitros argentinos estuvieron dirigiendo allí por un convenio que hizo Claudio Tapia con los jeques.
De todas formas, en el segundo tiempo llegó la otra expulsión de lo que no hay mucho para decir. La patada de Hernán López Muñoz teniendo amarilla es un error del jugador, no del árbitro. Lo extraño es la diferencia de criterios de Rapallini, que la fecha pasada le sacó amarilla a Cristian Medina en el partido de Boca frente a Unión en Santa Fe.
López Muñoz se fue de la cancha muy enojado haciendo el gesto del "lavado de manos", entendiendo que el árbitro compensó por la roja que había sacado en la etapa inicial.