El técnico italiano ensayó un equipo con cinco cambios tras el flojo empate ante Marruecos. El italiano mueve el equipo y no le tiembla la mano.
Brasil no encontró su mejor versión en el debut del Mundial 2026 y la reacción de Carlo Ancelotti ya se palpita: el entrenador italiano prepara una fuerte sacudida en el once para el segundo partido del Grupo C, ante Haití.
Tras el flojo empate 1-1 con Marruecos en el MetLife Stadium, la Canarinha quedó bajo fuego cruzado. Más allá del resultado, lo que más preocupó fue la pobre imagen colectiva de un equipo señalado como candidato al título.
En los entrenamientos de Nueva Jersey, su cuartel general durante el torneo, Ancelotti ensayó un equipo con cinco cambios. Y la gran sorpresa apunta a un nombre de peso: Raphinha, la figura del Barcelona, podría quedar afuera del once titular.
El extremo no arrancó la Copa como esperaba. La prensa brasileña, que nunca lo abrazó del todo, pidió casi en bloque que pierda su lugar tras el traspié inicial. En su puesto entraría Luiz Henrique, como extremo derecho puro.
El otro gran sacrificado sería Casemiro, a quien el propio Ancelotti había recuperado para la selección y que dejó una imagen muy pobre ante Marruecos. Lo reemplazaron en el entretiempo y ahora su lugar lo ocuparía Fabinho, junto a Bruno Guimarães en el doble cinco.
Los retoques alcanzan a todas las líneas. En defensa, Danilo se perfila para el lateral derecho en lugar de Roger Ibáñez, mientras que Léo Pereira pelea por entrar en la zaga por Gabriel Magalhães.
En la mitad de la cancha, Gabriel Martinelli, de perfil más ofensivo, tomaría el lugar de Lucas Paquetá, otro de los cuestionados. Arriba, el delantero Igor Thiago se mantendría como número 9, pese a su floja actuación en el estreno.
Con esos movimientos, el once que más chances tiene de jugar ante Haití sería: Alisson; Danilo, Marquinhos, Léo Pereira y Douglas Santos; Fabinho y Bruno Guimarães; Gabriel Martinelli, Vinícius Júnior, Igor Thiago y Luiz Henrique.
El esquema elegido es un 4-2-4, el mismo dibujo ofensivo que Ancelotti impulsó en sus primeros meses al frente del equipo. Aquel proyecto imaginaba un ataque temible con Vinícius, Raphinha, Rodrygo y Estêvão, pero los dos últimos quedaron afuera del Mundial por lesiones.
La presión es máxima. El partido se jugará el viernes 19 de junio en Filadelfia, desde las 21.30 (hora de Argentina). Brasil, sin margen de error, está obligado a derrotar a Haití —la teórica Cenicienta del grupo— y sobre todo a mejorar su funcionamiento. Además, saldrá a la cancha conociendo el resultado del cruce entre Escocia y Marruecos, que puede condicionar todavía más el panorama.
El debate, sin embargo, va más allá del once. La suplencia de Endrick en el debut, sin sumar un solo minuto, generó polémica y un fuerte reclamo de la afición para verlo desde el arranque. Ancelotti, en cambio, evitó hablar de nombres propios y pidió paciencia con un equipo que todavía busca su identidad.