El líder del Grupo F y el subcampeón africano se cruzan invictos en Monterrey. Está en juego un lugar en octavos, donde aguarda Canadá.
Después de un lunes atractivo en el Mundial 2026, con Brasil eliminando a Japón sobre la hora y Paraguay logrando una hazaña frente a Alemania, llega el último encuentro de la jornada: Países Bajos contra Marruecos. El líder del Grupo F y el segundo del Grupo C se miden en Monterrey por un lugar en los octavos de final, con la ilusión intacta de ambos lados.
El duelo enfrenta a dos selecciones que llegaron invictas a esta instancia. La "Naranja Mecánica" terminó primera en su zona con siete puntos, mientras que los "Leones del Atlas" avanzaron como escoltas de Brasil tras una fase sólida y sin derrotas.
El escenario será el Estadio BBVA de Monterrey, que cierra así su participación en la Copa del Mundo. El ganador se cruzará en octavos con Canadá, que venció 1-0 a Sudáfrica y ya espera rival para el sábado 4 de julio en Houston.
Países Bajos, dirigido por Ronald Koeman, exhibe el ataque más demoledor del torneo. Empató 2-2 con Japón en el debut, goleó 5-1 a Suecia y cerró con un 3-1 ante Túnez. Cody Gakpo, Brian Brobbey y Virgil van Dijk son sus máximas figuras.
Los neerlandeses arrastran, además, una extensa racha sin derrotas en los 90 minutos reglamentarios en citas mundialistas. Ese antecedente los instala como favoritos, aunque en la previa las casas de apuestas anticipan un trámite parejo.
Marruecos, en tanto, se presenta con los pergaminos de su histórico cuarto puesto en Qatar 2022. Igualó 1-1 con Brasil, venció 1-0 a Escocia y remontó para ganarle 4-2 a Haití. Achraf Hakimi encabeza un plantel con jerarquía y profundidad.
El conjunto africano dejó de ser una sorpresa para transformarse en una potencia consolidada del fútbol internacional, con un proyecto que ya rinde frutos desde hace varios años.
Un condimento especial atraviesa el cruce: varios futbolistas marroquíes nacieron o se formaron en los Países Bajos. Esa raíz compartida neutraliza sorpresas tácticas y le agrega una rivalidad personal al partido sobre el césped mexicano.