Cuándo parecía todo arreglado entre el Millonario y el Tigres de México, otra vez le cambiaron las condiciones de la transacción al club de Núñez.
Tras varios idas y vueltas, ayer parecía que River se iba a dormir tranquilo con el pase de Ángel Correa, procedente del Tigres de México, ya asegurado. Sin embargo, este jueves pasado el mediodía, se dio un giro que no cayó bien en Núñez.
Resulta que lo que parecía un final feliz, se terminó complicando y terminó por hartar a la cúpula directiva Millonaria. Es que, según afirman en las oficinas del Monumental, los mexicanos cambiaron las condiciones de la negociación por cuarta vez y ahora la cosa volvió a trabarse. Ante esto, presentaron una quinta y última oferta, que si no es aceptada durante el transcurso de este jueves, hará que se caiga definitivamente la operación, afirman.
Es que desde México cambiaron diferentes condiciones de la negociación, tales como cantidad de dinero total, las cuotas en las que se efectuaría todo o los impuestos, que cambian si se trata de la cláusula de rescisión o de una transacción normal.
El pase no está caído, pero serán horas claves para determinar si el status finalmente pasa a concretado, por más que eso evidentemente tenga que suceder cuando el delantero campeón del mundo le ponga la firma al contrato que hace rato tiene arreglado hasta diciembre del 2029. Porque, claramente, las idas y vueltas que está teniendo el asunto no son las esperadas ni por River ni por el jugador, quien se encuentra en vuelo hacia Argentina por las amenazas familiares que recibió en estos días.
Las amenazas recibidas por Ángel Correa hasta pueden ser claves como mecanismo de presión. Incluso más de uno no descarta que hasta por cuestiones de esta magnitud, Tigres se vea obligado a ceder en sus pretensiones para no perderlo en un costo menor e inimaginable. Pero lo cierto es que nada movió en estos meses a la férrea dirigencia mexicana. Ni siquiera el último acuerdo que se había alcanzado, por u$s 15 millones en todo concepto, tal como siempre aseguraron desde River.
Una cifra que funcionaba como un intermedio entre las dos primeras posturas bien plantadas, que eran las que no permitían que hubiera avances durante el Mundial: los u$s 13 millones que ofrecían desde Núñez y los u$s 18 millones de la cláusula en los que se plantaba Tigres (que, al ser cláusula, le demandaba una inversión superior a los u$s 20 millones). El martes pasado el mediodía habían llegado a un acuerdo entre ambas dirigencias y ya se estaba empezando a preparar la documentación, pero cerca de la medianoche argentina hubo un llamado desde México para modificar las condiciones.
El miércoles fue un día de muchas charlas entre ambos países y, también entrada la noche, se anunció un apretón de manos entre las partes. De hecho, en River hasta ya lo daban por confirmado y que estaba en viaje a Buenos Aires, algo que recién sucedió entrado el jueves. Pero en las últimas horas, surgió el cuarto cambio.
Es el capítulo más escandaloso de un pase eterno y que, evidentemente, recién podrá confirmarse al 100% cuando Ángel Correa firme su nuevo contrato.