Mousa Al Tamari es el futbolista que ilusiona a Jordania de cara a lo que será, para ellos, el histórico encuentro contra la Albiceleste.
Mousa Al Tamari es la figura de la Selección de Jordania que mañana enfrentará a la Argentina por el Mundial 2026. El futbolista prefiere que nadie lo vincule futbolísticamente con Lionel Messi, aunque no le guste, la prensa lo bautizó como el "Messi Jordano". El apodo le genera cierta incomodidad ya que prefiere manejarse con un un perfil bajo.
“Tenemos un Al Tamari, es mucho mejor que Harry y Dele Alli. El Messi jordano”. El hit de la tribuna del Apoel Nicosia en el que se destacó entre los años 2018 y 2021. Al Tamari nunca ha querido ser comparado con el máximo goleador de la historia de los mundiales. Prefirió ser reconocido por sus propios valores mientras disfruta de lo que representa estar en la cita máxima, de la que se despedirá en Dallas.
Zurdo, habilidoso, gambeteador y con “gritna” -término jordano para referirse a las agallas- Al Tamari está disfrutando de su primera Copa del Mundo. El hito máximo de una carrera de superación que comenzó cuando tenía ocho años y se sumó a las formativas del Shabab Al-Ordon. Esa fue su primera experiencia con la pelota, la que le permitió crecer y debutar en la élite de su país con 19 años y llegar a la selección.
Para Al Tamari, el alias que lo compara con Messi no es el adecuado. No tiene problemas, sin embargo, con el título “Sheik Mousa”: el crack jordano memorizó el Corán y en su país se volvió famoso porque su devoción lo llevó a pasar años con sus enseñanzas en la mezquita Al Saliheen, recitándoselos. Por eso se volvió un importante símbolo para su equipo.
La Selección de Jordania lo tiene como máximo exponente luego de esta clasificación histórica al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026. En la Al-Nashama (Los Valientes) está consiguiendo cumplir aquel sueño que tenía de pequeño, cuando driblaba en Amán, su tierra.
Aunque su madre se resistía un poco a que se dedicara por completo al fútbol enfatizando que su hijo debía darle vital importancia a los estudios, Mousa confiaba en que un día llegaría a representar a Jordania. Que podría ser uno de los jugadores que salían en la televisión en las ligas de Italia, España, Francia e Inglaterra, las más vistas en su país.
El extremo disputó como titular los dos partidos en la Copa del Mundo con participación activa, más allá de las dos caídas de su selección: cuatro remates, 25 movimientos de desmarque, precisión en los pases (80%), sprints de hasta 35 kilómetros por hora y una asistencia para Nizar Alshdan frente a Argelia.
Será para Mousa Al Tamari el pico más grande de su vida deportiva. Los saltos al Al-Jazira -ganó la Copa de Jordania y disputó la Champions Asiática-, posteriormente al Apoel Nicosia, OH Leuven de Bélgica y luego al Montpellier y al Rennes de Francia, que en febrero de 2025 pagó u$s 10 millones para tenerlo en sus filas. Su rendimiento, sus goles ante poderosos, lo han convertido en una figura excluyente que podrá, ahora, enfrentarse a Messi.