El Ciclón intenta repatriar al histórico director técnico para que tenga su tercer ciclo al frente del equipo.
Tras la salida de Néstor Gorosito del banco de San Lorenzo, la dirigencia se movió rápido para cerrar la vuelta del histórico entrenador del club, Rubén Darío Insúa, que ve con buenos ojos su regreso a la institución para su tercer ciclo.
Su llegada todavía no está resuelta, por diferentes detalles en la negociación sobre el dinero que percibirá el cuerpo técnico, y algunos conflictos que no se cerraron en su despido en 2024, cuando Marcelo Moretti, presidente en ese entonces, decidió finalizar su contrato.
Según informa Tyc Sports, las negociaciones entre la dirigencia del Ciclón y el entrenador, de último paso por Barracas Central, avanzaron rápidamente, con la buena voluntad de Insúa, que volvió de Estados Unidos para entablar las charlas personalmente.
El mayor inconveniente para cerrar el contrato es una vieja deuda que tiene San Lorenzo con el DT campeón de la Copa Sudamericana, que data del despido por parte de Moretti. La financiación del dinero fue acordada con Insúa pero no con sus asistentes, lo que generó un malestar personal.
Otro detalle que no cayó bien en el entrenador fue la expectativa de la comisión directiva de que el asistente Roberto "Lute" Oste no forme parte del cuerpo técnico. Esto porque le hizo juicio al club por una deuda que no fue pagada.
Además, medios partidarios del club informaron que hay opiniones diferentes entre los dirigentes: el presidente Marcelo Culotta está decidido a cerrar a Insúa para su regreso, pero hay otros "peso pesados" en la comisión que prefieren ir por otro camino.
Aunque todavía las negociaciones no se cerraron, hay optimismo de que el Gallego volverá a sentarse en el banco de San Lorenzo, sobre todo por la voluntad del entrenador de ayudar al club en la crisis que atraviesa.
La derrota ante Instituto terminó de sentenciar el ciclo de Néstor Gorosito en San Lorenzo. Luego de la caída por 1-0 en Córdoba, que dejó al equipo en la anteúltima posición de la Zona A del Torneo Clausura, la dirigencia mantuvo una reunión y tomó la decisión de finalizar el vínculo con el entrenador.
El segundo ciclo de Pipo al frente del Ciclón llegó así a su fin después de apenas ocho partidos, con un balance negativo y sin poder encontrar regularidad. El equipo también quedó eliminado de la Copa Argentina, donde perdió por penales frente a Deportivo Riestra en los dieciseisavos de final.
En el campeonato local, los números fueron determinantes para explicar la salida: San Lorenzo consiguió apenas siete puntos en siete fechas, producto de dos triunfos, un empate y cuatro derrotas. Entre los resultados adversos aparece además un golpe especial para el club: la derrota por 2-0 frente a Huracán, que significó el final de un invicto de 25 años como local ante el Globo en el Nuevo Gasómetro.
La última caída, frente a Instituto, terminó de profundizar la crisis futbolística. Después del encuentro, Gorosito había descartado públicamente la posibilidad de dar un paso al costado y se había mostrado confiado en poder revertir la situación. Sin embargo, la postura de Pipo no coincidió con la decisión de la dirigencia.