El colombiano será el segundo refuerzo para el nuevo ciclo de Rodolfo Arruabarrena. Decisión muy cuestionada de Juan Román Riquelme.
Por segunda vez, Boca compra al mismo jugador. Serán seis millones y medio de dólares por el 100% del pase de Sebastián Villa, que en las próximas horas se realizará la revisión médica y será refuerzo xeneize para el segundo semestre. La decisión del presidente Juan Román Riquelme es muy cuestionada por algunos y aplaudida por otros.
El nivel futbolístico de Villa fue muy bueno en Independiente Rivadavia de Mendoza. Transformó su juego, se convirtió en dueño del equipo, con criterio para manejar la pelota y los tiempos del partido.
Sonó como posible incorporación para diferentes equipos grandes del continente y hasta estuvo cerca de ser convocado para la selección Colombia en el Mundial 2026.
Sin embargo, lo que siempre hace ruido de Villa tiene que ver con lo que pasa afuera de la cancha y por eso las instituciones con dinero o el propio DT de Colombia, Néstor Lorenzo, decidieron no contar con él.
El colombiano llegó en 2018, bajo la gestión de Daniel Angelici, con Guillermo Barros Schelotto de técnico. El club pagó 3,5 millones de dólares a Deportes Tolima por el 70% del pase.
De a poco, Villa fue ganándose su lugar, a tal punto de ser titular en la final de Madrid, donde cumplió una buena tarea más allá de la derrota.
Al año siguiente tuvo menos continuidad con Gustavo Alfaro, pero con la llegada de Miguel Ángel Russo tomó mucho protagonismo. Fue pieza importante en el campeón de la Liga 2019/2020 que Boca le arrebató a River en la última fecha.
En el medio de la pandemia empezaron los escándalos personales, con dos denuncias de violencia de género que fueron comprobadas dos años después en la justicia. En una de ellas fue condenado a poco más de dos años de prisión, aunque no fue efectiva. En la segunda, un arreglo extrajudidicial con la víctima le permitió seguir en libertad.
Juan Román Riquelme y Russo siempre lo bancaron, a tal punto de tener audiencias judiciales a la tarde y le permitían jugar para Boca a la noche.
Futbolísticamente, tenía el rol principal en la ofensiva del equipo, con una escasa conciencia colectiva y resolviendo la mayoría de las jugadas en forma individual.
Riquelme había llegado a declarar que era el mejor jugador del fútbol argentino y lo apañó hasta que Villa "se escapó" a Colombia y no quiso volver.
Entonces, la situación laboral entre el jugador y Boca se tensó.
El colombiano demandó al club xeneize por "despido indirecto" y violación de sus derechos laborales. Exige una millonaria suma aduciendo que fue obligado a entrenar apartado del plantel tras ser condenado por violencia de género y que se le impuso un tope al tipo de cambio del dólar que perjudicó su salario.
El club contraatacó exigiendo 20 millones de dólares al jugador por daños y perjuicios, argumentando abandono de trabajo cuando el futbolista se declaró libre y se marchó al Beroe Stara Zagora de Bulgaria.
Ambas partes acudieron a la FIFA, pero el organismo se declaró incompetente, por lo que el pleito se mantiene abierto en la Justicia laboral de Buenos Aires.
Como frutilla del postre, Villa coqueteó con River en el último mercado de pases. El delantero tiene el mismo representante que Juanfer Quintero