La institución que preside Juan Román Riquelme hizo público que no le renovará el contrato.
Lo que era un hecho extraoficial se formalizó este martes por la tarde. Pasadas las 15 de la jornada del segundo día de junio, Boca informó en un comunicado la salida de Claudio Úbeda, quien ya no es más el técnico del primer equipo. La decisión se tomó luego del fracaso estrepitoso en la Copa Libertadores, donde el equipo quedó eliminado en fase de grupos.
El xeneize finalizó tercero en su grupo detrás de Universidad Católica y Cruzeiro, por lo que deberá jugar el repechaje de la Copa Sudamericana contra uno de los segundos de ese certamen, el O'higgins de Chile.
"El Club Atlético Boca Juniors informa que Claudio Úbeda ha dejado de ser el entrenador del primer equipo. Agradecemos a Claudio y a su cuerpo técnico el profesionalismo y el trabajo realizado durante su etapa en el club, y les deseamos el mayor de los éxitos en sus próximos desafíos", dice la publicación del club en las redes.
Úbeda asumió el cargo de entrenador tras el fallecimiento de Miguel Ángel Russo, quien había sido contratado por Boca antes del Mundial de Clubes del año pasado.
El Sifón continuó al frente del equipo junto a Juvenal Rodríguez como ayudante y junto a los jugadores mejoró el rendimiento. Con Leandro Paredes como capitán y líder y Exequiel Zeballos como jugador más desequilibrante, se clasificó para la Libertadores 2026 y llegó hasta semifinales del Clausura doméstico.
Sin embargo, el cambio de Alan Velasco por Zeballos en el partido frente a Racing en La Bombonera le quitó gran parte del crédito que tenía con la gente. El exIndependiente no gravitó en nada, como durante todo su paso por Boca, y la Academia ganó el partido por un cabezazo de Maravilla Martínez.
En lugar de buscar un técnico con pergaminos, Juan Román Riquelme decidió mantener a Úbeda en el cargo. En parte ratificando que para él los entrenadores no tienen tanta importancia y que el fútbol es de los jugadores, y por otro lado porque era un DT mucho más barato que el resto.
El 2026 arrancó mal y el Sifón fue criticado tras varios empates como local y con un plantel diezmado por lesiones. La aparición del pibe Tomás Aranda para ser el enganche mejoró a todos. También ayudó la incorporación de Adam Bareiro y el click desde lo colectivo se dio en el 3 a 0 contra Lanús de visitante.
El Grana venía de ganar la Recopa Sudamericana y llegó cansado a ese partido en La Fortaleza, pero Boca lo paseó por la cancha y le devolvió la ilusión a su gente.
A partir de allí, se sucedieron las victorias, incluso cuando Úbeda decidió poner equipos alternativos. En el medio, le volvió a ganar a River pero esta vez en el Monumental, demostrando que los Superclásicos fueron lo mejor de su gestión.
Victorias sobre Instituto, Talleres, Defensa y Justicia, Universidad Católica y Barcelona lo pusieron muy bien en el Apertura y en la Libertadores.
Pero el duelo de visitante ante Cruzeiro, donde Boca salió más a pelear que a jugar, fue el comienzo del fin. El entrenador empezó a mostrar sus carencias, tanto en la conducción del grupo y su conducta como en los cambios ante situaciones adversas. Para colmo, la incorrecta expulsión de Bareiro lo dejó con uno menos y a partir de ahí se le quemaron los papeles.
Las reiteradas expulsiones son una muestra de la falta de inteligencia de los jugadores, pero también de autoridad del DT. Además, la lesión de Bareiro y la suspensión de Ascacibar para los partidos clave del semestre lo hirieron.
Eran los dos goleadores de Boca en el año y la falta de efectividad se notó mucho contra Huracán en la prematura eliminación del Apertura y también contra Cruzeiro y Católica por Libertadores.