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Un DT con autoridad: Insúa cambió el pateador en un penal decisivo para San Lorenzo

El entrenador del Ciclón tomó una decisión sobre la marcha y le salió bien. Fue en el partido contra Estudiantes de Mérida que terminaría en goleada y clasificación a 16avos.

Lo de Rubén Darío Insúa es milagroso a esta altura. Rescató a un San Lorenzo devaluado, sin jerarquía, que estaba más cerca de pelear por no descender que de competir seriamente en el fútbol argentino. No solamente lo clasificó a la Copa Sudamericana, sino que está en los primeros puestos del torneo local y además se metió en 16avos de final del certamen continental.

Las virtudes del entrenador han vinculado la parte futbolística con el manejo del vestuario. El Gallego motivó a sus futbolistas para hacerlos funcionar de la manera colectiva y además los mantiene con buen ánimo, más allá de si son titulares o no. Con un estilo pragmático y consciente de sus limitaciones, el Ciclón se transformó en un rival duro para cualquiera, que exprime al máximo sus oportunidades.

En este sentido, la construcción del liderazgo de Insúa se nota constantemente. No solo porque hay jugadores que rinden mejor cuando antes no parecían estar a la altura de un club grande, sino porque los futbolistas respetan y aplican lo que el técnico les pide.

Lo que se vio el martes por la noche en ocasión del 4-1 sobre Estudiantes de Mérida por Copa Sudamericana fue un claro ejemplo de ello. La película de la fase de grupos tuvo final feliz para el conjunto azulgrana, pero en un momento crítico el DT tomó una decisión arriesgada que en otro contexto podría ser tomada de forma negativa.

En el cierre del primer tiempo y con el partido 0-1 abajo, el árbitro cobró un claro penal sobre Agustín Giay. Si bien el encargado de siempre en los últimos tiempos para patear penales es Adam Bareiro, el que tomó la pelota decidido fue Federico Gattoni. El marcador central jugaba su último partido en el club antes de partir al Sevilla de España y se sintió con confianza y ganas para ejecutar un remate decisivo.

Sin embargo, Insúa llamó a Augusto Batalla, el capitán de San Lorenzo, para darle una clara indicación. El arquero corrió hasta Gattoni para llevar la directiva y le dijo al defensor que el DT había pedido que Bareiro pateara el penal. Entonces, el "6" se corrió de la acción pese a que su gesto indicaba que no estaba de acuerdo con la decisión, pero lo hizo sin chistar.

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Bareiro se hizo cargo del disparo y empató el partido, ratificando que la decisión del técnico fue la correcta. El resto es historia conocida, con San Lorenzo ganando por la diferencia que precisaba para clasificar y aprovechando la derrota de Palestino con Fortaleza.

Después del 4-1 y el pase a la siguiente fase, Rubén Darío se emocionó mirando a la gente y a su familia en la platea.

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