Desde el primer minuto del 1 de julio, la Joya finaliza su vínculo con Roma. En Italia aseguran que ya habría acuerdo para renovar, mientras Boca espera expectante.
El 1 de julio vence el contrato de Paulo Dybala con la Roma que, si no renueva antes de la medianoche, será agente libre. En Italia, aseguran que la continuidad está acordada y solo falta la oficialización, Boca se mantiene a la espera de una definición para ver si puedo contratar al crack cordobés.
La demora en firmar, según algunas versiones, no respondería a diferencias entre las partes. El club todavía no confirmó la continuidad y el trámite se habría dilatado por cuestiones administrativas, una vez que la institución cierre su año financiero.
La negociación habría avanzado con el nuevo director deportivo, Tony D'Amico, que tomó las riendas tras el cambio de autoridades. Después de varias reuniones, habría alcanzado un entendimiento con Carlos Novel, representante del jugador.
Uno de los puntos centrales sería el fuerte esfuerzo económico del delantero. Según las versiones italianas, Dybala habría aceptado reducir cerca del 60% su salario: pasaría de unos ocho millones de euros netos por temporada a alrededor de tres millones.
La rebaja se enmarcaría en la nueva política económica de la Loba, que busca achicar su planilla. El gesto del cordobés fue leído en Italia como una muestra de compromiso con el proyecto deportivo.
No todas las miradas coinciden. En el entorno de Boca, en cambio, sostienen que el futuro de la Joya todavía no estaría cerrado del todo, atentos a la sanción que Roma arrastra por el Fair Play Financiero, un factor que podría incidir en la definición. Por eso seguían de cerca la novela por Dybala.
La prioridad del campeón del mundo siempre habría sido seguir en Roma. Incluso entre los rumores que lo vincularon con el Xeneize, el cordobés no habría avanzado en una salida mientras tuviera chances concretas de continuar en la Serie A.
En ese marco, el club de la Ribera se limitó a un operativo seducción. Juan Román Riquelme, Leandro Paredes y Rodolfo Arruabarrena mantuvieron contactos con el delantero para transmitirle el proyecto deportivo e intentar convencerlo.
Pero el Xeneize nunca habría presentado una oferta formal. La postura fue clara: solo avanzaría si Dybala terminaba su ciclo en Roma o si, ya libre, decidía no renovar. Ninguno de esos escenarios se daría.
La novela, además, lleva meses. El nombre de Dybala asomó en cada mercado y hasta su entorno alimentó la ilusión xeneize en más de una ocasión. Sin embargo, la balanza siempre se inclinó por la continuidad en Europa.
Del lado romano, el panorama sería otro. Para Gian Piero Gasperini, entrenador de la Loba, el argentino seguiría siendo una pieza importante pese a los problemas físicos de la última temporada. En esa campaña disputó 27 partidos, marcó tres goles y repartió ocho asistencias. La expectativa en Italia es que, ya recuperado, vuelva a ser uno de los futbolistas determinantes del equipo.