Estas peculiaridades se deben a cerca de 70 genes, individualizados sólo para las jirafas, en comparación con uno de sus parientes más cercanos, el más petiso okapi, y los de otros 40 mamíferos, incluido el hombre.
La investigación se debe al grupo coordinado por Douglas Cavener, de la Penn State University (Estados Unidos), y Morris Agaba, del Instituto Nelson Mandela para la Ciencia y la Tecnología (Tanzania), y fue publicada en la revista Nature Communications.
Las jirafas son una extraordinaria "empresa de la evolución", dijo Caverner, por su altura, que puede llegar a seis metros, y también por su corazón, distinto a los de otros mamíferos.