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Ayer a última hora, en el Senado de Estados Unidos, se llevó a cabo el debate crucial sobre la comparecencia de nuevos testigos en el juicio político al presidente Donald Trump por la presión ejercida a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski. La discusión inició a las 20 horas de Argentina.
El panorama en el Congreso era alentador para el mandatario neoyorkino: los demócratas necesitaban que al menos cuatro republicanos voten sí a pedir más declaraciones y nuevos documentos pero hasta el cierre de esta edición, solamente dos legisladores republicanos habían expresado su convicción de romper filas con su partido. Ellos son Mitt Romney, de Utah, y Susan Collins, de Maine. A su vez, la senadora Lisa Murkowski, de Alaska, sobre la que los demócratas tenían esperanzas, anunció que votará que no.
Sin el apoyo de suficientes republicanos, el fin del tercer impeachment de la historia de Estados Unidos se puede precipitar con una absolución asegurada.