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Directo al hueso

El power trío cordobés Eruca Sativa llegará mañana a Pirkas para presentar su reciente trabajo, “Blanco”, que cierra la trilogía abierta en 2008 con “La carne”.

Neuquén > Eruca Sativa, la banda que ya juega de local en esta ciudad, regresa por tercera vez para presentar su nuevo material, “Blanco”, en el que contaron con la participación de Fito Páez.  Lanzado por su propio sello, MTM, y editado por Sony Argentina, este álbum es la continuación de una trilogía abierta con “La carne” (2008), seguida con “Es” (2010) y que cierra, ahora, con 15 canciones “al palo” que disparan directo al hueso.
La banda conformada por Lula Bertoldi (voz y guitarra), Brenda Martin (bajo) y Gabriel Pedernera (batería) actuará mañana en Pirkas desde las 20. Circo Negro, Trastornos Generales y Eticanera escribirán el prólogo de una noche donde el pulso correrá al ritmo del power trío.
Presentado el 3 de noviembre en Teatro Vorterix, “Blanco” vino a sellar un 2012 “increíble” en el que la banda celebró cinco años de vida –con sus consecuentes tres discos y más de 300 shows–, período que coronaron teloneando Slash en el Estadio Malvinas Argentinas.    
“Que nos convoquen para talonear a bandas internacionales para nosotros es un orgullo y una responsabilidad enorme. Lo vivimos con mucha felicidad y tratamos de representar nuestra propia música lo mejor posible en shows cortos. La verdad que nos fue muy bien”, aseguró Bertoldi, la voz cantante de este trío que ya en abril pasado tuvo la posibilidad de abrir el show de Rock and Roll All Stars en GEBA, que reunió a grandes celebridades de la música como Duff McKagan (bajista de Guns N' Roses y Velvet Revolver), Glen Hughes (bajista de Deep Purple y vocalista de Black Sabbath) o Ed Rolland (lider de Collective Soul), entre otros.
Convencidos de que la mejor forma de hacer llegar su música es mostrándola en vivo, Lula contó que la banda tiene una gira programada, en la que recorrerán más de 60 ciudades, trayecto que comenzó con el lanzamiento del disco y en el que “no podía faltar Neuquén, porque las dos veces que fuimos nos ha recibido de una manera increíble. Es un público muy eufórico y muy fanático de la banda, así que para nosotros es muy lindo volver”.
Antes de pisar suelo patagónico, la guitarrista habló del universo simbólico de la banda –elegida Revelación 2012 por FM Rock and Pop y Mejor grupo nacional por el suplemento "Sí" de Clarín– y del significado de este nuevo álbum –disco del año 2012, según la revista Rolling Stone, y ubicado en el segundo puesto por Rock&pop– cuyo título se utiliza como término dual, para en definitiva cuestionarse el “Ser en el universo”.
 
Se habla de que “Blanco” es el cierre de una trilogía. ¿Hubo una intención premeditada desde el primer disco de que sea así?
Fue un poco pensada, pero también se fue dando en el camino. El primer disco que sacamos fue “La carne”, en 2008, y cuando íbamos a sacar el segundo, “Es”, lo estábamos componiéndo en 2010 y nos surgió la idea de hacer una trilogía, porque veíamos que se podía armar una frase, “la carne es blanco”, que para nosotros implica un montón, que habla de muchos aspectos de la humanidad. De la persona como ser en el universo, como ser en una búsqueda interna de su propio universo. Entonces, como que tenía mucho sentido para nosotros.
 
Ese blanco del que hablan tiene dos sentidos: uno que se forma al juntarse con el título de los discos previos y otro que plantean en el tema homónimo.
Sí, hay una dualidad que tiene la palabra. Una cosa es cuando uno es blanco de algo, o blanco de tiro al que van dirigidas las cosas y otra cuando se está en blanco, como estar en cero para poder “escribir”, o que te “escriban”,  porque uno  a veces piensa que es el que escribe y en realidad lo están escribiendo desde antes: hay algo que está impuesto, algo que está premeditado. No en vano el disco es el cierre de la trilogía, porque para nosotros es una frase que tiene mucho sentido y encierra el universo simbólico de Eruca Sativa, que es toda esa cuestión más filosófica o existencial que tratamos de llevar en nuestras letras y en el  desarrollo esta la trilogía.
 
En “Es” tuvieron a David Lebón como invitado y en este disco sumaron a Fito Páez para “Guitarras de cartón”. ¿Cómo se dio la participación?
Fue muy loco porque cada invitado surgió antes del disco. Con David Lebón nos conocimos antes. Nos hizo saber que le encantaba la banda y que contáramos con él. Hubo muy buena onda, mates de por medio y charlas. Y con Fito pasó lo mismo. Nos llamó por teléfono, nos dijo que le encantaba la banda y lo que estábamos haciendo. Y todo lo que se carga en un disco tiene que ver con algo previo, que para nosotros eso es lo mágico de la invitación. Porque no tiene que ver con el hecho invitar a alguien conocido, sino con haber hecho este tema para él, pensando en él, a sabiendas de que había un nexo y que él estaba con muchos ánimos de participar.
 
Además, lo curioso es que el tema lo ubica en otro registro, como más rockero.
Teníamos ganas de escucharlo así, realmente lo estábamos esperando. Pero bueno, habíamos dicho "veamos como lo quiere cantar". Y cuando vino al estudio nos dijo: "Voy a cantarlo así", y se mandó a rockear por motus propio, eso fue lo mágico. Mucha gente nos dice "qué bueno escucharlo cantar así", y la verdad que le sentó muy bien el tema.
 
Dentro de las “curiosidades” del disco, resalta “Amor ausente”, un tema con aire de zamba.
Ese tema es una vidala. Tiene como esa sonoridad folklórica que mucha gente que lo escucha lo reconoce, si bien puede pasar por una canción. Es de Eduardo Bechara y Claudio Pacheco, dos folkloristas que hacen canciones increíbles. Este tema fue versionado varias veces por Facundo Toro, creo que por Abel Pitos también. Y nos tocó a nosotros hacer una versión en clave más rockera, a lo Divididos, como el “Arriero”... este sería como nuestro “Arriero” (risas).
 
Más allá del sonido que contrasta con el resto del disco, tu voz también es diferente, más suave y cálida.
Sí, a nosotros nos gusta mucho tocarla, tiene ese contraste muy fuerte donde canto un poco más suave y es un contraste que trabajo mucho en este disco, porque considerábamos que la voz tiene muchos matices y que estaba buenísimo poder explayarse. La voz es un recurso, un instrumento y hay que aprender a usarlo. En estos tres discos trabajé mucho y llegué a este lugar, eso hace también a la variedad de Eruca, que tratamos de explorar en todo sentido. Porque podría pasarme todo el disco gritando, pero no tendría sentido, el mismo efecto o la misma expresión.
 
¿A la hora de componer tuvieron algún disco de referencia?
Todos nuestros discos tienen una referencia. Para este último estuvimos escuchando mucho a una banda que se llama The New Regime, que realmente fue un referente muy grande a la hora de mezclar el sonido. El disco anterior había sido Them Crooked Vultures, que es la banda que tenía Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters) con el bajista de Zeppelin (John Paul Jones). Obviamente uno va a las bases, que son Led Zeppelin, Foo Fighters, Rage Against the Machine, todas las cosas que a uno le encantan, y después están los discos más actuales, que van marcando también una tendencia de audio. Porque nosotros estamos muy atentos a escuchar lo nuevo en cuanto a rock se refiere.
 
Siempre hicieron sus discos con su propio sello, sin embargo este es el primero en el que cuentan con el apoyo de una multinacional. ¿Fue algo necesario para la banda?
Era un paso que queríamos dar. Sony Argentina nos hizo una propuesta que nos pareció muy interesante. Porque antes que nada somos independientes, tenemos nuestro sello y luego nos unimos con este socio que nos hace la distribución y la edición del disco, para que todo el mundo lo pueda tener en todo el país. Y eso para nosotros es un paso gigante, ya que de forma independiente era casi imposible cubrir todo el país. Armarte una red de distribución es un trabajo de hormiga que, la verdad, no nos dedicamos a eso exclusivamente, no teníamos el tiempo. Así que contar con esta mano es un avance enorme.
 
En el país les está yendo bárbaro y ya tienen una plaza ganada en México, ¿cómo es su relación con el resto de Latinoamérica?
Venimos muy bien, hay mucha gente en Ecuador, Colombia, Uruguay, Chile que nos pide que vayamos. Ojalá podamos ir pronto, estamos haciendo fuerza para que se concrete. Obviamente también vamos a ver qué pasa para volver a México. La verdad es que la banda está creciendo mucho. Es nuestro sueño recorrer Latinoamérica con nuestra música; sentimos que, para nosotros, que la banda pueda hacer llegar su mensaje y su voz sería tremendo.
 
Bueno, van por buen camino. En ese sentido, ¿cómo se toman otras bandas todo lo que les está pasando en sólo cinco años?
Es muy relativo el tiempo. Jamás sentimos que alguien no valore nuestro trabajo, porque hay bandas que tienen más años que nosotros y nos conocen personalmente y saben lo que hacemos para lograr lo que nos pasa.  También hay que saber que lo que a una banda le pasa es fruto y combinación de un montón de cosas, de variables que a veces pasan y a veces no: encontrarse con la persona justa en el momento adecuado. El staff de trabajo que armamos es tremendo y es soñado, porque es gente que apuesta muchísimo a la banda, que está trabajando todo el tiempo. Nuestro mánager trabaja 24 horas para armarnos la agenda, para que estemos tocando por todos lados. No es producto de la casualidad. Entonces, las bandas hablarían mal si esto que nos pasa fuera que cayó del cielo. Pero es producto de un gran trabajo, así que los que nos conocen saben que estamos laburando día y noche para que la banda crezca. (A.N.)

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