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"Distrofia de Snapchat", el nuevo trastorno que investiga la medicina

Las redes sociales cambiaron radicalmente la percepción que tienen algunos adolescentes de su imagen. Muchos usuarios quieren parecerse a sus selfies con filtro.

Las redes sociales ya forman parte de la vida diaria de todas las personas y son una herramienta muy útil para estar conectados con amigos y familiares. Además, gracias a esta herramienta, millones de personas pueden emprender sus negocios en forma virtual. Sin embargo, las redes sociales también tienen su lado oscuro y negativo donde millones de personas son objetivos de estafas, acoso, robo de identidad, bullying y fake news.

En la actualidad, las redes sociales y los algoritmos utilizan la información de los usuarios con un solo fin, analizar el contenido que suben y monetizarlo, es decir, los usuarios se transformaron en un producto tangible para los gigantes de las redes sociales. En este contexto, el sector más golpeado son los adolescentes, quienes además sufren de los propios complejos que generan las redes sociales.

En los últimos años, se registró un comportamiento inusual en los adolescentes en las redes sociales, este fenómeno llamó la atención de un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston que en un artículo publicado en el portal de divulgación científica medica, JAMA," Facial Plastic Surgery", acuñaron el termino “distrofia de Snapchat” para describir a las personas que quieren operarse para parecerse a su propia imagen retocada con los filtros de algunas aplicaciones. Este comportamiento no es exclusivo de los adolescentes pero es en este rango social donde se ve el mayor impacto.

Es cierto que el término "distrofia de Snapchat" no es una terminología aceptada por algún organismos internacional pero es reconocida como parte de el trastorno dismórfico corporal (TDC), clasificado concretamente en el espectro del trastorno obsesivo compulsivo.

Las personas que son diagnosticadas con este trastorno expresan algún tipo de preocupación por algún defecto leve o inexistente de su físico. Este comportamiento se hace más intenso al punto de que la preocupación ya se convierte en algo de todos los días. Las personas que sufren este fenómeno se aferran a comportamientos repetitivos o rutinas diarias para sentirse mejor.

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Patrick Byrne, director de Cirugía Facial Plástica y Reconstructiva en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, afirmó que rara vez pasa una semana sin que uno de sus pacientes saque sus teléfonos y muestre una selfie para que los cirujanos la sigan como ejemplo.

Los psicólogos y cirujanos plásticos que trataron a personas con este perfil, coinciden en que una causa de este problema radica en los filtros de aplicaciones como Instagram o Snapchat. Estas herramientas generan cambios digitales en los usuarios, como el suavizado de las arrugas, la alteración del tamaño de los ojos y los labios o la modificación del tono de la piel.

Por los general, los adolescentes utilizan diariamente estos filtros como un simple juego para llamar la atención entre amigos o en otros usuarios. Sin embargo, en otros casos, puede significar una marcada obsesión por el físico que lleva a una persona a ver a un cirujano plástico para lograr el mismo resultado que ofrece un filtro pero en la vida real.

Los cirujanos plásticos suelen tratar con gente que acude a sus consultorios con el fin de cambiar o retocar alguna parte de su cuerpo y, al ser mayores de edad, la responsabilidad del profesional es la de advertir y aconsejar si lo que desean es posible o responde a un problema más profundo, pero ¿Qué ocurre entonces con los adolescentes que están expuestos a estos complejos en las redes sociales?

Muchos adolescentes idealizan y toman muy en serio lo que ven en las redes sociales por lo que a la hora de exponer su imagen los resultados de los comentarios determinan su bienestar psicológico.

En las redes sociales como Facebook o Instagram los usuarios, por los general, muestran todo lo que tiene que ver con el éxito, sus logros laborales, fotos de fiestas, vacaciones, emprendimientos o paisajes de viajes pero lo que nunca se ve son los días malos en donde no todo sale como se esperaba. Este tipo de publicaciones no afectan a las personas mayores que ya tienen un camino hecho por la vida pero sí hace mella en la psiquis de los adolescentes.

Un gran porcentaje de las publicaciones simplemente enmascaran una realidad y muestran cosas solo para agradar a los demás. Las personas adultas saben lo que es real y lo que no pero los adolescentes no llegan a ver esta diferencia, en especial, en lo que respecta a ciertas conductas o cánones de bellezas que se muestran en las redes sociales.

Los filtros y aplicaciones que modifican el físico muestran un imagen y perfil de belleza tan irreal como inalcanzable y esto puede llevar a afectar negativamente la autoestima de las personas adolescentes, que configuran su autoimagen con el feedback que reciben de sus publicaciones. Además, el número de followers y likes de sus publicaciones afecta de manera directa la autoestima y la percepción que tienen sobre ellos mismos.

Hasta el momento, la empresa matriz de Snapchat, no ha dado una declaración formal ante el artículo de JAMA, pero sí ha expresado que ayudar a los usuarios a verse de una manera divertida es una prioridad para la empresa.

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