Los doctores del Consorcio de Educación para la Salud de los Servicios Uniformados de San Antonio comunicaron en la revista American Journal of Emergency Medicine sobre el tratamiento de un paciente masculino que tenía los genitales inflamados y fuertes dolores en la zona después de dar positivo por el coronavirus. El paciente también padeció fiebre, fatiga y tos, otros de los signos clásicos del virus pandémico. Los expertos indicaron que el dolor testicular siguió una semana posterior a los síntomas más familiares del COVID-19 y continuó durante tres días antes de que buscara ayuda médica.
El hombre, que había dado positivo por el coronavirus 15 días antes, fue sometido a rigurosas pruebas por parte de los médicos antes de recibir paracetamol y un antibiótico. Después de pasar una noche en el hospital, fue dado de alta y el dolor de testículo se alivió un poco. Según los trabajadores sanitarios, el semen de los hombres que fueron infectados tuvo una “calidad de los espermatocitos deteriorada”. Cabe resaltar que infecciones anteriores de la familia del virus del SARS ya habían dañado el túbulo espermatogénico, que ayuda a nutrir los espermatozoides.
De esta manera, el documento compartido advirtió que casos por COVID-19 podrían “tener un impacto futuro en la fertilidad masculina”. Ante esto, enfatizaron la necesidad de llevar a cabo investigaciones profundas sobre el tema para determinar el peligro. A principios de este año, la Facultad de Medicina de Harvard presentó un informe sobre un individuo, de 42 años, que dio positivo por el virus y fue al hospital con un “dolor punzante” en los testículos. Aunque los médicos no pudieron encontrar nada malo en sus testículos, las tomografías computarizadas mostraron daños en sus pulmones. Dos días después, el hombre fue diagnosticado con COVID-19.