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Pablo Montanaro - montanarop@lmneuquen.com.ar
“Creo que en toda madre el amor fluye a través de sus pechos”. La frase corresponde a Marcela Bayer, nacida hace 39 años en General Roca pero criada desde muy chica en la ciudad de Neuquén. Esta mujer que, a pesar de haber vivido ese profundo dolor que es la muerte de un hijo, hizo posible que bebés prematuros, con intervenciones quirúrgicas o con madres con problemas de salud, sobrevivan gracias a la donación de su leche.
En 2017 Marcela quedó embarazada. La alegría de esta licenciada en Enfermería se transformó en tristeza cuando a la semana diez de gestación le informaron que su bebé tenía síndrome de Down. Un estudio diagnosticó que León tenía una malformación del corazón, entre otros problemas que ponían en riesgo su vida. Se negó a la propuesta que le hicieran los médicos de hacerse un aborto terapéutico. “No iba a descartar a mi hijo por tener alguna discapacidad, decidí tenerlo”, cuenta a LM Neuquén. La mujer, que se recibió de enfermera en la Universidad Nacional del Comahue en 2014, transcurrió su embarazo “prácticamente sola porque el papá, que estaba al tanto de la situación, estaba pero no estaba”.
Sabiendo de las dificultades con las que iba a nacer León, se formó un equipo médico en la clínica San Lucas. “La jefa del servicio de Maternidad Graciela Frette fue implacable conmigo, me dijo que había más posibilidades de que mi hijo muriera que de que viviera. Me interné una semana antes de que naciera y ya estaba todo el equipo quirúrgico preparado para hacer todo lo posible para que mi hijo sobreviva”, describe emocionada.
El 8 de febrero pasado, tras diez meses de internación en terapia intensiva y seis operaciones quirúrgicas, León murió en el hospital Castro Rendón, adonde había sido derivado por su gravísimo estado.
Durante todo el tiempo que su hijo permaneció internado (“Nunca pude llevármelo a casa”), Marcela se extrajo litros de leche en el centro de lactancia materna que funciona en la clínica, que luego era enviada para ser pasteurizada en el Banco de Leche Humana del hospital de Cutral Co-Plaza Huincul y de esta manera destinarla a aquellos niños recién nacidos que no podían ser amamantados.
Recuerda que durante una de las operaciones a su hijo, ella estaba en el espacio de lactancia sacándose leche. “La leche fue la esperanza de ver con vida a mi hijo y después era la esperanza de vida para las otras mamás que no podían dársela a sus hijos”, explica.
Luego de la muerte de León, durante varias semanas Marcela siguió donando su leche. “Me sacaba la leche y traía como cuatro mamaderas. Siempre decía, ‘esta es para León y las otras tres para otros bebés’”, expresa. Luego llegó un momento en que tuvo que parar. “Era insostenible emocionalmente para mí seguir extrayéndome, porque una está preparada para irse a la casa con su hijo y yo me fui con las manos vacías”, comenta.
Junto a otras mamás que pasaron por situaciones similares, Marcela fue reconocida por el Banco de Leche Humana por su generoso aporte. “Cuando una dona leche no está donando lo que le sobra. Era muy obsesiva, supercuidadosa con la extracción para que llegara en las mejores condiciones”, explica.
Marcela se define como una militante “prolactancia”. “Donar leche es tan importante como donar sangre, donar órganos. Es el mejor gesto de amor que una pueda tener para su hijo como para con el resto de los niños. Una no dona lo que le sobra, una dona amor, da vida”, concluye, y estalla en llanto.
La experiencia que será tesis
Desde chica, Marcela Bayer siempre tuvo ese don supremo de ser solidaria y ayudar a otras personas. Recuerda que en la escuela primaria siempre la ayudaba a una compañera que usaba muletas por una discapacidad en sus piernas. Quizás por ello estudió Enfermería en la Universidad Nacional del Comahue, donde se recibió en 2014. “Yo decía que como psicóloga podía ayudar mejor, estudié un tiempo y después abandoné”, explica.
Cuenta que le ha pagado un alojamiento a mujeres que estaban en la calle con sus hijos y no tenían para darles de comer ni un lugar para dormir. “La vida siempre te devuelve lo que uno da” es su lema.
La mujer que vive en el barrio Belgrano cuenta que está preparando su tesis sobre la experiencia de las madres donantes de leche que tienen a sus hijos internados en el área de Neonatología. “Un día que León estaba muy mal me pregunté qué les pasaba a otras mujeres en una situación similar a la que yo estaba”, explica.
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