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Dos arquitectos daneses dedicados al desarrollo de la vida en el espacio, vivirán aislados durante tres meses en Groenlandia para evaluar un proyecto que simulará la vida en la Luna.
La llegada del hombre al único satélite natural de la Tierra es algo que ha generado controversias en el mundo moderno. ¿Se llegó realmente o fue simplemente un fotomontaje parte de una pelea en plena guerra fría entre yankees y rusos? ¿Si se llegó por qué tardaron tanto en volver a ir?
Lo cierto, es que desde hace 51 años, cuando Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la luna, la frase " un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad” retumba sin mucha precisión en los oídos del mundo.
Los que si quieren encontrar de una vez por todas el salto para la humanidad son Sebastian Aristotelis y Karl-Johan Sorenson, que crearon la firma de diseño espacial SAGA, que por medio de su experimento Lunark probarán la viabilidad de su hogar lunar.
Forma parte del proyecto de la NASA, Artemisa, nuevamente en manos estadounidenses. La idea es poder pisar la luna a mediados de 2024 y para ello solicitaron un presupuesto adicional al Congreso norteamericano.
El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, anunció el nuevo nombre en mayo de 2019, durante una conferencia telefónica con la prensa para detallar la extensión presupuestaria de 1.600 millones de dólares que la agencia estima necesitará para cumplir con su presupuesto anual y financiar los cohetes y vehículos espaciales necesarios para que los astronautas caminen por la Luna.
Ahora, en medio de la crisis por el coronavirus los hombres daneses esperan que llegue septiembre, mes en el que se aislaran en su casilla bautizada “Mark 1”.
Por qué Groenlandia es la pregunta, cuya respuesta se encuentra en las características de hábitat, con luz solar permanente, paisajes monocromáticos, temperaturas extremas cuyo aislamiento le permitirá a los hombres recrear un ambiente similar al que los astronautas afrontarán en la luna.
La pequeña estructura, con forma de ananá, ha sido diseñada en base a principios del origami, que la hacen resistente y plegable. Además, se auto proveerá de energía solar, por medio de paneles solares que tendrá de cobertura. También tendrá una impresora 3D para modificar o reparar daños que pueda tener.
El desafío
Temperaturas de 30 grados bajo cero y ráfagas de más de 90 km/h son algunos de los desafíos que afrontarán los daneses. Además, tendrán que reducir drásticamente el consumo de agua, utilizando un máximo de 4 litros por día, ya sea en el aseo personal como para hidratación.
Si bien el coronavirus acecha el mundo, los dos investigadores se encuentran realizando una etapa de validación sobre la casa lunar y esperan terminar la construcción para agosto.
Por lo pronto, faltan cuatro años para un nuevo intento de caminar por la luna, pero los hombres quieren asegurarse de poder aguantar las condiciones en las violentas condiciones climáticas que ofrece la Antártida terrestre.
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