Dos historias con contratiempos

La obra de clown para adultos "Amor mito" desarrolla paralelamente la vida de una pareja en disonancia y la leyenda de Cupido y Psique. Será el próximo sábado, a las 21, en La Caja Mágica.

La puesta bonaerense fue ideada por George Lewis, Santiago Legón y la cipoleña Juliana Ramírez Gisbert. La dirección es de Leticia Torres.

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"Cada pareja es un mundo", reza una frase conocida, aunque, así como existen las diferencias entre unas y otras, también es posible encontrar denominadores comunes. Justamente “Amor mito”, la obra de clown para adultos que llega por primera vez a la región, se presenta como un ejemplo con el que muchos se sentirán identificados.
Escrita por George Lewis, Santiago Legón y la cipoleña Juliana Ramírez Gisbert, y bajo la dirección integral de Leticia Torres, esta propuesta teatral desanda el mito de Cupido y Psique paralelamente a la historia de Ramonagletti (Legón) y Líbido (Ramírez), una pareja de payasos que entra en contradicciones.
La puesta será el próximo sábado, a las 21, en La Caja Mágica (Moreno 354). Las entradas anticipadas (hasta el sábado a las 13) costarán 30 pesos, o 40 en puerta. Para estudiantes de la sala será de $20.
Además, al día siguiente, el elenco se presentará a las 20 en La Casa de Cultura de General Roca. Será  en el marco de Festin Yosapa, el primer festival de payasos de la región.
 
En paralelo
La historia arranca con el deseo de Líbido de tener un bebé, pretensión que su pareja no comparte.  Partiendo de “los desencuentros” y “los destiempos” que atraviesa la dupla, se desata la primera línea argumental de una obra que, casi como en un filme de Martin Scorcese, circula por distintos niveles de realidad, hasta conectarse con el mito del “amor ideal”.
“Trata básicamente de dos payasos que a partir de su relación cuentan, a través de un sueño, el mito de Cupido y Psique, con todos los guiños que tiene un relato de clown: con todos esos quiebres, situaciones disparatadas y con esa poética tan particular”, comentó Torres sobre la propuesta que tuvo su estreno el 5 noviembre pasado en el teatro porteño Actors Studio y que retomó sus funciones en marzo.
Sin mensajes cerrados ni conclusiones, aunque sí aportando la visión de los autores sobre el amor, “las relaciones humanas y, ante todo, las parejas”, el reto de esta obra radicó no tanto en qué decir, sino en cómo decirlo: en el uso del lenguaje.
“El desafío era poder hablar del erotismo a través del clown, que supuestamente es toda la parte más ingenua de la persona y aparece más vinculado a los niños”, dijo la directora, y profundizó: “Nos parecía que era interesante animarnos a contar algunas cosas con una mirada mucho más inocente y poder reírnos de eso”.
Justamente ante este dato reparó Torres, quien diferenció al clown -como técnica teatral con una poética y una estética particular- del payaso de circo. Y  resaltó que si bien la obra puede ser vista por niños, “dado que no tiene nada ofensivo, está dirigida al público adulto. Son los que mejor la van a pasar, me parece”, destacó.
 
Sin límites
Con una puesta escenográfica sencilla, y haciendo hincapié en el movimiento casi coreográfico de los actores, toda la acción transcurrirá alrededor de un sillón. A su vez, ese espacio se irá transformando  a través de la iluminación, en diferentes lugares como una cama, un palacio o el infierno mismo.
Pero como es característico de la técnica que “siempre toma algo de lo que está pasando en el público”, los payasos cruzarán el límite que plantea el escenario -la famosa cuarta pared-  para invitar a los presentes a participar.
“Hay momentos puntuales en los que los chicos se dirigen al público y le hablan. Ahí tienen que estar atentos e improvisar, porque son situaciones impredecibles y cambian todo el tiempo. Hay que estar muy despiertos para poder responder a lo que el público proponga y volver rápidamente a la obra, porque hay una historia que contar”, sintetizó.
Además, y sobre su llegada por primera vez a la región, Torres subrayó sus ganas de "salir a buscar al público y hacer girar la obra", en medio de las dificultades que atraviesan los grupos independientes. Sobre todo, en un lugar como Buenos Aires, donde la oferta crece cada vez más y "cuesta mucho llevar gente a las salas".

Valor local

Juliana Ramírez Gisbert es periodista y dejó Cipolletti hace seis años "para probar suerte". Cosa del azar o cuestión de destino, fue en Buenos Aires donde la actriz se encontró con el teatro, según dijo, y comenzó a estudiar el profesorado de teatro. Actuando por primera vez en su lugar de origen, Ramírez Gisbert aseguró estar "muy contenta" y atravesar "una emoción tremenda" por compartir con los suyos su trabajo.
La joven comenzó su formación como actriz con Leandro Rosati, adentrándose en el teatro de humor musical, que pronto derivaría en el estudio de la técnica específica del clown de la mano de Pablo De Nito, Guillermo Angelelli, Cristina Moreira, Hernán Gené, Marcelo Katz y Raquel Sokolowicz. Participó de diversos espectáculos humorísticos y en varietés de clown como "La Variada" y "Clown en Chancleta". Como clown, se encuentra realizando funciones del espectáculo "Hazañas" en el Centro Cultural Recoleta, bajo la dirección de Marcelo Katz y Marcos Arano. Trabaja como animadora, performances de humor circulante para eventos, y en su formación como docente de teatro, transita su último año en el IUNA.

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