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Según establecieron las pericias un Mercedes Benz circulaba por la rotonda ubicada entre la Avenida Champagnat y la calle Regalado Olguín de la localidad, y, por causas que se intentan establecer, perdió el control e impactó contra los jóvenes.
Producto del impacto, Tamara Dayana López (29) y Pablo Navarro Bermejo (26) fallecieron en el lugar, en tanto que Andrea Soledad Morales (29) sufrió graves heridas y se encuentra internada en el hospital Central. Si bien ingreso con un cuadro estable, en las últimas horas empeoró producto de los politraumatismos, múltiples fracturas costales, fractura de pelvis y un neumotórax.
“Los tres estaban sentados en el cordón de la vereda, al costado de la rotonda y el auto se acercó. Incluso, los testigos creían que se iba a estacionar y a hablar con los chicos, pero no frenó: siguió de largo”, dijo el fiscal del caso este miércoles.
El conductor del coche fue identificado como Jorge Roberto Díaz (62) dueño de la empresa Foca Software, que se dedica a desarrollos tecnológicos. El control de alcoholemia que se le practicó en el lugar dio resultado negativo.
Por otro lado, durante las pericias, los efectivos hallaron en el vehículo una pistola calibre 9 milímetros, 50 mil pesos y un celular que fue entregado por un testigo clave que se presume pertenece al conductor. Diaz permanece detenido en una comisaría.
Según detallo el fiscal a cargo, “No hay huellas de frenado” lo que dificulta establecer la mecánica del accidente y velocidad a la que circulaba Díaz. Y agregó: “Según testigos, no habría ido a exceso de velocidad pero que lo habrían visto usando el celular. Tenemos el teléfono, por lo que lo podemos verificar”.
También el fiscal Giunta dijo que Díaz tenía permisos para portar el arma que hallaron en su coche, pero estaban vencidos. El testigo principal de la causa, el conductor de una moto, que circulaba justo detrás del Mercedes Benz y vio todo, fue quien aportó a las autoridades el teléfono del conductor, hallado en la calle.
Según el portal Los Andes, las víctimas fatales eran vecinos. Tamara trabajaba como celadora en una escuela y era mamá de dos chicos. Pablo era albañil.
“Ella salía a hacer ejercicio todas las noches y se sentaban un rato debajo de un pimiento, donde hay un faro. Por eso, sabemos que no estaba oscuro anoche. Llegué al lugar y lo único que supe es que los vecinos habían querido linchar al conducto”, contó la hermana de Tamara.