El insólito hecho arrancó el lunes pasado, a las 9, en Queens, Nueva York, Estados Unidos. Dos oficiales recibieron la notificación de la desaparición de los nenes, que son primos. El temor a un secuestro creció cuando se informó el robo de la camioneta de la casa, una Range Rover blanca. Sin embargo, la investigación rápidamente descartó aquella teoría ya que al revisarse las cámaras de seguridad, se verificó que los menores fueron captados entrando al vehículo.
Según describió el informe policial, el más grande de los chicos esperó a que su madre se fuera a bañar, tomó las llaves del coche y se escapó junto a su prima. Mediante los lectores de patentes, la fuerza de seguridad descubrió que el auto ya había cruzado hasta el estado vecino de Nueva Jersey y comenzaron una persecución. Pese a hacer sonar las sirenas y ponerse detrás del vehículo blanco, el niño pisó el acelerador y escapó. Para evitar que la situación se complicara aún más y la salud de los menores pudiera ponerse en riesgo, la Policía los dejó ir.
Finalmente, cuatro horas después del inicio de la travesura, los menores pararon para comprar galletas con una tarjeta de crédito y allí fueron detenidos. Mientras, los nenes seguían riéndose.