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En agosto, dos presos de la U22 se hicieron pasar por clientes de una empresa telefónica y compraron celulares de alta gama a su nombre. Una vez que los adquirían, dos mujeres iban a retirarlos al correo por pedido de una tercera, pareja de uno de los detenidos. Por este hecho, el Poder Judicial acusó a los cinco y la fiscalía detalló que tenían una especie de base de datos para concretar la estafa.
Ayer se realizó una audiencia en la que la asistente letrada, Mayra Febrer, acusó a los cinco por el delito de estafa (continuada), las mujeres en calidad de partícipes necesarias. Para realizar la investigación del caso, un juez de garantías dictó un plazo de cuatro meses.
La teoría de la fiscalía es que, en agosto, dos presos de la U22 se hicieron pasar por clientes de una empresa de telefonía y pedían celulares de alta gama a su nombre.
La estafa lograban concretarla gracias a una especie de base de datos que tenían con nombres de personas, números de documento, direcciones y datos de tarjetas de créditos, además de celulares.
Luego, una vez que los teléfonos eran enviados, dos de las mujeres eran las encargadas de retirarlos en el correo a pedido de la tercera, pareja de uno de los presos.
Desde el Ministerio Público Fiscal indicaron que, durante la investigación del caso, se tomaron cinco denuncias de clientes de empresas telefónicas que fueron perjudicados.
Alerta provincial por la estafa de los presos de la U22 que compraban teléfonos