Alemania
El amor no conoce de protocolos ni de reglamentaciones. Y de la misma forma en que a algunos a veces les cuesta trabajo encontrarlo, a otros encontrarlo les cuesta el trabajo. Este es el caso de un espía alemán, de quien obviamente no se conoció el nombre porque es top secret, que violó las reglas de la agencia nacional de espionaje de Alemania BND (Bundesnachrichtendienst) al enamorarse de una mujer durante una misión de trabajo. El espía fue el jefe de la estación de la BND en Riga, capital de Letonia, entre 2006 y 2008. Y en ese tiempo sucumbió ante el encanto de una mujer local y mordió la manzana prohibida, porque transgredió una regla precisa para todos los agentes de inteligencia alemanes: no está permitido vincularse con los residentes del lugar al que son enviados a espiar.
Lo curioso fue que la actitud del hombre -sabiendo que estaba en offside- se remitió a convencer a la agencia letona de espionaje para que examinara a su novia. Y recién un año después de estar conviviendo con su novia dio aviso concreto a sus jefes en Berlín de lo que estaba haciendo. Estos, lejos de conmoverse con la historia de amor, se abrazaron a la fría letra del reglamento y lo retiraron de su misión de inteligencia en Riga.
Desesperado porque desde su país le ordenaban hacer las valijas y pegar la vuelta, dio un pasito más para luchar por su relación con la letona: pidió licencia médica. Y otra vez la frialdad alemana se hizo presente: lejos de avalar la solicitud de su agente, lo despidieron. El espía demandó a la BND por 400 mil euros en ingresos perdidos pero una corte alemana se la rechazó y peor aún: le ordenó que se haga cargo de las costas legales del juicio. Al menos, sigue enamorado....