El objetivo será confirmar la información disponible sobre unos 1500 asteroides de fácil acceso registrados por la NASA, de los cuales el 10% tiene recursos minerales. El inicio de las extracciones está previsto para antes de 2020.
Estados Unidos rompe de esta manera con la idea generalmente compartida de que el espacio es de todos y debe ser explorado con fines científicos para el interés de la humanidad.
La Space Act prevé que todo material encontrado por un estadounidense o una empresa del país en un asteroide o en la Luna le pertenece. "Es el inicio de la segunda parte de la exploración espacial", anticipa Christopher Johnson, de la ONG Secure World Foundation, que promueve la cooperación internacional para la gestión de la riqueza en el espacio.