Estados Unidos
La Agencia de Defensa de Misiles de EE.UU. probó ayer con éxito su sistema antimisiles balísticos THAAD en Alaska, una semana después de que Corea del Norte demostrara que su arsenal es capaz de alcanzar el territorio de ese estado del país.
El Terminal High Altitude Area Defense interceptó y destruyó un misil de práctica sobre la zona de Kodiak, en Alaska, al noroeste de Estados Unidos, según el comunicado de prensa. “No podría estar más orgulloso del Gobierno y los contratistas privados que ejecutaron esta prueba de hoy (ayer)”, dijo el teniente general Sam Greaves. “Esta prueba demuestra las capacidades del sistema de armas THAAD y su habilidad para interceptar y destruir misiles balísticos”, agregó el general.
Aunque estos ejercicios son planeados con meses de anticipación, llegan después de que el martes de la semana pasada Corea del Norte disparara, por primera vez, un misil balístico intercontinental (ICBM) capaz de golpear territorio de Estados Unidos, incluyendo Alaska. De todos modos, el THAAD no está diseñado para detener un ICBM: ese trabajo se deja principalmente al sistema interceptor Ground-based Midcourse Defense (GMD).
El Ejército estadounidense comenzó este año a desplegar el THAAD en Corea del Sur, una medida que enfureció a China, que ha argumentado que esto desestabilizaría aún más la situación en la península coreana.
En tanto, por el lado norcoreano, el jefe de desarrollo de misiles habría sido ascendido a coronel general a raíz del lanzamiento del mencionado proyectil intercontinental (ICBM). Se trata del presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Defensa (el organismo clave en el programa armamentístico de Pyongyang), Jang Chang-ha. La suposición está fundada en que hasta el 8 de julio, el uniforme de Jang mostraba el primer rango, pero en la foto publicada ayer se lo observa con un rango superior junto al líder del país, Kim Jong-un.
El hijo de Trump está complicado
El hijo mayor de Donald Trump, publicó emails propios que muestran que se reunió con una abogada rusa antes de las elecciones de 2016 tras haber sido informado de que la mujer poseía información suministrada por Rusia para perjudicar a Hillary Clinton. Estos correos constituyen la primera prueba de que un integrante del círculo íntimo de Trump se involucró a sabiendas en lo que la campaña del ahora presidente consideraba un esfuerzo de los rusos por ayudarlo a vencer.