Israel.Un guardia de seguridad israelí de la estación central de autobuses en Jerusalén se encuentra en estado crítico tras ser apuñalado ayer al mediodía por un palestino. Luego de varios minutos de confusión, la policía israelí confirmó que “se trata de un atentado y el terrorista ha sido neutralizado”.
El ataque tuvo lugar en la conocida calle Yafo, a pocos metros del acceso a Jerusalén. Según el Hospital Sharei Tsedek, el israelí, de 35 años, se encuentra en estado crítico: en coma y con respiración artificial. Su vida corre serio peligro. El autor del atentado, un palestino de 24 años y natural de Nablús (Cisjordania), lo apuñaló en el pecho y huyó pero varios ciudadanos le persiguieron y lo atraparon. En imágenes captadas por una cámara de seguridad de la estación de micros y difundidas por los medios, se ve cómo el palestino se quita la chaqueta ante el detector de metales, saca el cuchillo, apuñala al vigilante y huye.
Esta es la primera acción de este tipo desde el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump, en el que reconoció a Jerusalén como capital de Israel, que dio paso a numerosos disturbios y protestas. Asimismo, el ataque se suma a la ola de centenares de apuñalamientos, atropellos intencionados y disparos a cargo de palestinos iniciada hace dos años.
Entonces, la chispa de lo que se llamó “Intifada de los Cuchillos” se encendió en torno al disputado santuario para los musulmanes (Explanada de las Mezquitas) y los judíos (Monte del Templo) en el casco antiguo de Jerusalén. Los palestinos acusaron a Israel de querer modificar el statu quo del recinto religioso. El gobierno israelí lo negó pero no pudo evitar una cadena de apuñalamientos que empezó en las callejuelas de Jerusalén Este y se extendió a toda Cisjordania. De hecho, hace diez días un soldado murió apuñalado mientras esperaba un micro en la ciudad de Arad, al sur de Israel. Dos beduinos con nacionalidad israelí fueron detenidos como sospechosos del asesinato.
Entre la ira y un túnel derribado
Ayer hubo nuevos enfrentamientos en puntos de Cisjordania aunque con una intensidad menor a la del “viernes de la ira” alentado por el grupo islamista Hamas. El ejército israelí destruyó un “túnel de ataque muy significativo” que había penetrado varios metros en su territorio cerca de la Franja de Gaza.