Dos activistas neuquinas, con posiciones a favor y en contra del aborto, hicieron conocer sus argumentos ante el debate que por estos días se está dando en el Congreso de la Nación sobre el proyecto de ley que establece la interrupción voluntaria del embarazo. La iniciativa tuvo en ese ámbito la participación de especialistas que expusieron en las comisiones y podría tratarse en el recinto de la Cámara de Diputados durante esta semana.
Pero más allá de la cuestión legislativa, la discusión sobre la legalización o no de esta práctica tiene como protagonistas dentro de la sociedad civil a dos sectores bien diferenciados: los autodenominados Pro Vida, que mantienen una firme posición en contra del aborto; y los colectivos feministas, identificados con los pañuelos verdes a favor de su legalización y que se hicieron muy visibles en 2018, momento en que se discutió por primera vez el tema, con un dictamen favorable de la Cámara Baja que luego fue rechazado en el Senado.
Yanina Boretsky, abogada y asesora legal de la Democracia Cristiana en Neuquén, afirmó que "no existe la interrupción en este caso porque cuando se interrumpe algo se puede volver a reanudar y acá cuando se interrumpe una vida eso no tiene vuelta atrás. Por eso es un slogan, una mentira llamarlo así".
Por su parte, Noemí Alemany, neonatóloga e integrante de la comisión directiva de Siprosapune, rechazó los argumentos en contra del aborto y advirtió que no se trata de "un problema de ética y moral de cada uno, sino una cuestión de salud pública".
Boretsky señaló que la defensa de la vida desde la concepción está avalada por tratados internacionales y que el aborto es un "delito", mientras que Alemany apuntó a que "lo que está en juego es la vida de personas sanas, que en algún momento quieren no seguir adelante con un embarazo".
- ¿Por qué está en contra de esta ley que se encuentra en debate en el Congreso?
Porque por tratados internacionales y por nuestra Constitución la vida comienza desde la concepción, no solamente desde lo legal sino porque la ciencia lo dice también.
Es el argumento lógico y razonable. En 1948 los estados del mundo se pusieron de acuerdo para que no vuelvan a suceder hechos genocidas como los ocurridos en la segunda guerra mundial y ahí se estableció que la vida comienza en la concepción. Son dos personas diferentes, no es una persona y un fenómeno, como dijo el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García. No existe la interrupción del embarazo, como dice la ley, es una forma de adornar y de decir que estamos avalando la muerte de una persona que no nació. Lo que quiero manifestar es que no existe la interrupción en este caso porque cuando se interrumpe algo se puede volver a reanudar y acá cuando se interrumpe una vida eso no tiene vuelta atrás. Por eso es un slogan, una mentira llamar de esa manera a este proyecto de ley.
Es un ser humano en gestación, no importa la forma, si le faltara un brazo, la visión o una parte de su cuerpo seguiría siendo un ser humano siempre y eso es lo que hay que respetar.
- ¿Y a los abortos no punibles los calificaría igual?
Matar a un ser humano en gestación es un delito. Luego, en 1921 viene una reforma del Código Penal donde se introducen causales, como el de la mujer idiota, donde, si además había sido violada, se define como no punible.
Lo cual no implica que no existe delito, lo que no hay es condena. El delito sigue estando porque el matar es un delito contra la vida.
El fallo FAL no es ley sino una jurisprudencia, son recomendaciones de la Corte Suprema. El principio general es que el aborto es matar un ser humano en gestación y no va a dejarlo de ser nunca.
- ¿Y por qué entonces en la mayoría de los países desarrollados en el mundo el aborto es legal?
Son ideologías que imperan. Que haya una ley que ampare esto no significa que no siga siendo un delito, nunca va a dejar de serlo, solo se dejará de penar.
El argumento de legalizarlo es porque supuestamente mueren muchas mujeres en abortos clandestinos pero es un delito. Y la vida hay que protegerla por sobre cualquier cosa.
- ¿En qué fundamenta su apoyo a la ley de interrupción del embarazo que se está tratando en el Congreso Nacional?
Lo que trae esta ley es la posibilidad de igualdad, es el Estado el que va a llevar adelante este proceso. Y desde el punto de vista de la salud pública lo que se consigue es un aborto seguro.
Es una práctica que viene desarrollándose desde hace muchos años en la clandestinidad y hay quienes pudieron acceder a partir de una situación económica más o menos adecuada a una práctica segura y, las que no, dejaron sus vidas o quedaron mutiladas.
Por eso, reitero, esta ley trae igualdad, con un Estado que se hace cargo de ese derecho. Para nosotros, como defensoras de la salud pública, este es un gran paso, ojalá que sea ley. Que sea dentro de los hospitales, en esos circuitos de seguridad, para nosotros es prioritario. No es un problema de ética y moral de cada uno, sino una cuestión de salud pública lo que acá está en juego.
- ¿Qué respuesta tiene ante los que se oponen a la práctica del aborto y la califican de asesinato, bajo el argumento que hay una vida desde la concepción?
No puedo dar respuesta a ese tipo de fundamentalismo, cuando se califica de asesino a otro. Es una cuestión de fanáticos. Cuando hay en juego vida de personas sanas que en algún momento quieren no seguir adelante con un embarazo eso hay que respetarlo.
Y si bien en la Constitución se habla de respetar la vida desde la concepción también tenemos la convención del derecho contra cualquier discriminación a las mujeres, que habilita el derecho a respetar cuando no quieren ser madres. Yo estoy por la parte de que las mujeres tienen que decidir sobre sus propios cuerpos, por lo cual la calificación fundamentalista no merece respuesta porque no tiene sustento y porque, por sobre todas las cosas, estoy por la garantía de derechos.
- ¿Para usted no hay dos vidas, como sostienen los grupos que se oponen al aborto?
De ninguna manera. Un embarazo viable, según la Organización Mundial de la Salud es a partir de las 24 semanas, eso es otra cosa.
Pero antes de ese tiempo no estamos hablando de que alguien que decida abortar pueda ser considerada una asesina, eso es inadmisible y, además, se trata de un calificativo deleznable.